19/I/11.- Nadie puede dudar que los dos periodos que Lula da Silva se mantuvo al frente de la presidencia brasileña significaron una época de consolidación económica para el gigante sudamericano, la marca “Brasil” se vendió como nunca al resto del mundo, al grado que la economía de aquel país fue de las mejor libradas por los embates de la crisis global en 2009 y logró crear casi un millón de empleos formales, dicen los expertos que la utilización inteligente del gasto público es una de las claves para comprender este fenómeno…incluso, se menciona, que los niveles de violencia en zonas como Sao Paulo y Río de Janeiro son muy alarmantes (el registro indica alrededor de 20 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, para México la tasa es de 15, según reportó BBC Mundo el 30/XII/10), lo que no impidió que la FIFA y el COI le otorgaran la organización del Mundial de Futbol en 2014 y las Olimpiadas en 2016 respectivamente…para Alan Greenspan la diferencia se llama: clase política…pero bueno, eso queda para el debate…el asunto a destacar es que con todo y que Lula posicionó a su país, la marginación sigue siendo un asunto presente, los más de 700 muertos por las lluvias en la zona montañosa de Río nos lo recuerdan…sin embargo, a diferencia de Brasil, México vive los embates de la naturaleza…y de sus políticos
