El edificio del Senado, una auténtica coladera
20/VI/14.- fue inaugurado con bombo y platillo, como parte de las construcciones en conmemoración del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución (después de tiempo, para estar acorde con todos los festejos)…entre los responsables del Senado de aquel tiempo, se encontraban el “sabihondo” Manlio Fabio Beltrones, Gustavo Madero y Pablo Gómez, por citar a tres de los principales representantes del PRI, PAN y PRD…sin embargo, como es tradición en México, la costosa obra está mal hecha (parece una maldición de Maléfica, que cargaremos hasta el final de los tiempos)…para comprobarlo, revisen lo que nos comenta el Templo Mayor de Reforma: “¿DE QUÉ SIRVE tener uno de los edificios más bonitos y modernos del mundo, si cada vez que llueve se convierte en un parque acuático? SERÍA DE RISA ver a los empleados del Senado tratando de salvar los muebles -literalmente hablando- cada vez que hay un aguacero en el Distrito Federal, pero en realidad dan ganas de llorar porque resulta que la gran edificación, en realidad, es una coladera. SERÍA BUENO saber si los senadores que recibieron la obra y la dieron por buena -cof, cof, José González Morfín, responsable del fideicomiso de la construcción- guardaron la garantía. PORQUE dado que costó la friolera de 2 mil 600 millones de pesos, tiene garantía. ¿O no?”
