1. El Pacto por México ha demostrado que definir objetivos de manera coordinada entre las diversas fuerzas políticas de la nación resulta de gran utilidad para discutir, analizar y encontrar las mejores soluciones a los problemas que enfrentamos. El mayor éxito del Pacto, es que generó un ambiente propicio para que el disenso, elemento consustancial a la vida democrática, no sea obstáculo para alcanzar acuerdos. 2. Así, el Presidente Peña Nieto ha logrado el consenso sobre la necesidad de realizar las reformas fundamentales para avanzar como en su momento lo hicieron otras economías emergentes con perfil similar al nuestro. Por ejemplo, el PIB de Chile creció 4.9% en promedio durante los últimos cinco lustros, mientras que Corea del Sur, alcanzó niveles superiores al seis por ciento.
3. En cambio México, como lo señaló hace unos días el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, sólo creció a un promedio del 2.4%. Cabe mencionar que desde 1982, nuestra productividad cayó en 0.7% anualmente, lo que nos desplazó de la posibilidad de alcanzar un mayor desarrollo social.
4. Ante la necesidad de generar consenso para encauzar el rumbo, el Pacto por México está teniendo un efecto multiplicador, como lo estamos viendo en la ciudad capital, donde su jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, convocó a todas las fuerzas políticas, y a los sectores académico, empresarial y social, a unirse para lograr una reforma política y administrativa.
5. La visión y voluntad política del Jefe de Gobierno capitalino demuestra que conoce a fondo la realidad política nacional, y como bien lo señaló, que existe un ambiente positivo para promover el diálogo y la coincidencia de voluntades.
6. Esa es la idea que impulsa la creación del Consejo Consultivo de la Reforma Política del Distrito Federal, en el que se incluye la participación de once reconocidos expertos, representantes de distintas fuerzas políticas, personalidades académicas y de la administración pública, y cuyo objetivo es alcanzar la acción participativa de la ciudadanía en el desarrollo integral de la capital.
7. El mecanismo de consulta permitirá lograr una propuesta representativa. Los cambios que podría tener el Distrito Federal a partir de este diálogo serán trascendentes, especialmente porque el debate sobre si la capital debe convertirse en el Estado del Valle de México, cuya acta de nacimiento sería el artículo 44 de la Constitución Federal, está en el centro de la discusión. Correspondería a las Cámaras de Senadores y Diputados, bajo la tradición impuesta en la Constitución de 1824, determinar lo procedente y abordar este punto junto con los partidos políticos representados, que han demostrado gran disposición para atender los temas neurálgicos de la agenda nacional.
8. Crear el Estado del Valle de México, implica que el Distrito Federal tenga que moverse a un territorio que concentre los poderes de la Unión distinto a la Ciudad de México, y que la Asamblea del Distrito Federal se integre como órgano legislativo constituyente para promulgar la primera Constitución del nuevo estado que se crearía.
9. Los cambios que se presenten en el ejercicio político-administrativo de la capital de la República nos involucran a todos, por lo que esta invitación incluyente a participar en las definiciones que transformarán su vida institucional, es una señal que destaca el rumbo que ha tomado nuestro país y la buena relación que hoy existe entre los Poderes de la Unión y sus órdenes de gobierno.
10. Lo que proponga el Consejo Consultivo será una guía, pero también el inicio del debate nacional.
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