Guillermo Tovar y de Teresa, férreo defensor del patrimonio cultural

Guillermo Tovar y de Teresa, férreo defensor del patrimonio cultural

 

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de noviembre (Al Momento Noticias).- La muerte del historiador Guillermo Tovar y de Teresa conmocionó a todos los sectores sociales, desde el ámbito cultural hasta la clase política,  pues su memoria y hambre de saber lo hizo distinguirse como el mayor cronista de la ciudad.

Considerado uno de los personajes más extraordinarios de la cultura contemporánea, Tovar y de Teresa nació el 23 de agosto de 1956 en la capital mexicana.

Desde temprana edad accedió a las lecturas de personajes destacados de la vida cultural del país, como Lucas Alamán, Vicente Riva Palacio, y Justo Sierra.

Su gran inclinación por la lectura lo llevó a valorar la historia y la pérdida de la riqueza material, pero también la inmaterial, tangible e intangible, en particular de una cultura como la mexicana.

Por ello se convirtió en un férreo defensor del patrimonio cultural y artístico mexicano, comenzando su vida como historiador y cronista de la Ciudad de México a partir de una invitación en 1967 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto a investigadores como Antonio Pompa y Pompa, Xavier Moyssén Echeverría y Constantino Reyes Valerio, con quienes colaboró.

El también melómano y preservador de tradiciones fue además de bibliófilo, un visionario talento, que lo llevó a encontrarse y a buscar a los hombres más dotados de su época.

Según él mismo contaba, de niño asistía a las tertulias que se realizaban en casa de Ernesto de la Peña, donde se habían conocido sus padres; se leían clásicos grecolatinos y convivía con personajes como Luis Barragán, Matiz Goeritz y Chuco Reyes, lo que amplió sus campos de estudio.

“Yo decidí formarme por mi cuenta”, solía decir con orgullo cuando recordaba que aún era un niño cuando empezó a ejercer puestos públicos, como asesor en materia de historia, de arte y sobre la Ciudad de México; de tal suerte que a los 15 años ya tenía una década de experiencia como historiador.

“Se alejó de los cargos públicos en 1983, se convirtió entonces en cronista honorario de la Ciudad de México, cargo al cual renunció al año siguiente, para hacer de la crónica, el trabajo de un cuerpo colegiado”, cita un texto publicado, en agosto pasado, por la revista “Siempre!”.

Brilló por su memoria inconmensurable y no había nada que no supiera del arte colonial, al que odiaba llamar “religioso”. Su laicismo era producto de sus lecturas tempranas de los exponentes del liberalismo del siglo XIX.

Los mejores investigadores novohispanos y cronistas locales de las principales ciudades del país lo conocían y respetaban, y era un experto en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Guillermo Tovar y de Teresa es autor de libros como La ciudad de los palacios (1991), México barroco (1981), La ciudad de México y la Utopía en el siglo XVI (1987) y El arte de los Lagarto, iluminadores novohispanos de los siglos XVI y XVII (1988), entre los más destacados.

El deceso del cronista fue confirmada ayer domingo por su hermano Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

El historiador falleció a los 57 años a causa de un hemorragia interna y su cuerpo será velado este lunes 11 de noviembre en el Panteón Francés, ubicado en el Distrito Federal.

AMN.MX/ntx/tab