
MORALES TREVIÑO: EL MAS SANGUINARIO Y CRUEL DE LOS ZETAS
Miguel Angel Treviño Morales, “La Mona”, “El Muerto” o “El Z-40”; llegó a jefe de “Los Zetas” no por tener un adiestramiento especial como los soldados desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), sino porque, sin ser militar, superó en sadismo y crueldad a los mismos “zetas”, catalogados como “máquinas para matar”.
Con la captura del despiadado narcotraficante, realizada únicamente por infantes de la Marina, y el presunto abatimiento de Heriberto Lazcano Lazcano, “El Verdugo”, (ya que al ser robado su cadáver no se pudo comprobar su muerte ni con “herramientas científicas extremas”), las autoridades consideran casi exterminado al Cártel de “Los Zetas”.
Empero, aún continúa al frente Omar Treviño Morales, (a) “El Z-42”, hermano de Miguel Angel, independientemente de que cada vez que cae un capo, ya hay cuando menos media docena de miembros del grupo preparados y listos para sustituirlo, además de que cuando el jefe es demasiado “visto” los mismos integrantes deciden que tiene que desaparecer, ya sea encarcelado o muerto.
“El Z-40” (único civil que llegó al máximo liderazgo de “Los Zetas”), por el que ofrecían 30 millones de pesos y cinco millones de dólares, fue detenido sin disparar un solo tiro, junto con su operador financiero Abdón Federico Rodríguez García de 29 años de edad y su escolta Ernesto Reyes García de 38. Se les aseguraron dos millones de dólares y ocho armas largas, así como medio millar de cartuchos.
El relato de Rosalío Reta, uno de sus hombres, actualmente preso en una prisión de Texas, pinta de cuerpo entero la crueldad del capo, “él fue una de las primeras personas que he visto cortarle la cabeza a alguien y a otras despedazarles la cabeza a balazos y seguir como si nada”.
Dijo que conoció a Miguel Angel cuando tenía 13 años, al cruzar la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas a Laredo, Texas, “para conocer el mundo del narcotráfico” y fue cuando vio por primera vez a personas asesinadas, que eran descuartizadas o quemadas vivas por Treviño,
“Al principio trató de intimidarme y me preguntó si alguna vez había matado a alguien… Yo sin saber qué hacer con lo que estaba pasando le dije que sí, pero ni siquiera sé porque le contesté eso, entonces me dijo que se lo demostrara y tuve que matar a un hombre y después me obligó a ver y hacer cosas horribles, como una vez que torturaba a dos hermanos hasta que hizo que uno matara al otro, para que no lo siguiera martirizando aunque también lo mató”, relató.
Miguel Angel fue el décimo hijo de un total de 13 que procreó la prolífica pareja formada por Rodolfo Treviño y María Arcelia Morales.
Respecto a la fecha de su nacimiento en Nuevo Laredo, se mencionan dos
fechas: el 18 de noviembre de 1970 y el 28 de junio de 1973, ninguna de las dos está confirmada y sus hermanos, de los cuales media docena se han visto involucrados en el narco, son: Juan Francisco, Arcelia, Irma, Alicia, Rodolfo, María Guadalupe, José, Ana Isabel, Jesús, Óscar Omar, Cristina y Adolfo.
Conforme a informes de agencias de seguridad estadounidenses (DEA, FBI, ICE) y de la Subprocuraduría Especial de Investigaciones en Delincuencia Organizada (SEIDO), fue su hermano mayor, Juan Francisco, quien lo inició en la delincuencia a la edad de los 16 años pero con el paso del tiempo lo rebasó hasta llegar a ser el máximo líder del sanguinario grupo de “Los Zetas”.
Comenzó como “narcomenudero”, en la colonia Hidalgo de su natal Nuevo Laredo y, dado su dominio del inglés y su innata agresividad, empezó a destacar y pronto quedó a cargo del control de los narcomenudistas; el primer grupo al que perteneció fue a la pandilla de “Los Texas”, en Laredo, Texas pero al ser absorbido por el Cartel del Golfo, comenzó a operar para dicha organización criminal.
Posteriormente, ya bajo las órdenes de los hermanos Arturo y Gregorio Sauceda Gamboa, “El Karis” y “El Caramuela”, dos de los 14 hombres que fundaron el grupo de “Los Zetas”, “La Mona”, como le apodaban en ese entonces, incursionó en secuestros, desapariciones y ejecuciones de los plagiados por los que no pagaban rescate o de narcotraficantes rivales.
Así se fue relacionando con Omar Lorméndez Pitalúa, “El Mono Tonto” o “El Comandante Pita”; Iván Vázquez Caballero, “El Talibán” y Mateo Díaz López, “El Comandante Mateo” y fue expandiendo sus actividades.
Al ser detenido el jefe máximo de dicho cártel, Osiel Cárdenas Guillén, en marzo de 2003, Miguel Angel y Heriberto Lazcano Lazcano, (a) “El Verdugo trataron de asumir la jefatura pero Ezequiel Cárdenas Guillén, apodado “Tony Tormenta”, por sus violentos arranques, se los impidió por varios años hasta que en el 2010 decidieron romper su alianza y establecerse como un “cártel independiente”.
Años antes, ya había dejado de ser “La Mona” o “El Muerto” para convertirse en “El Z-40” y ya formaba parte del informe del FBI en el que aparecía como “uno de los operadores clave” del Cártel del Golfo en Nuevo Laredo.
Su crueldad para entonces ya no tenía límites, así lo evidenciaba su preferencia por “El Guiso”: una de las técnicas impuestas por él para deshacerse de sus enemigos a los que primero torturaba hasta la locura. Les arrancaba las uñas, los quemaba, los mutilaba lo mismo en trozos que cortándoles algún miembro, hasta que hacía que ellos mismos pidieran que los mataran.
Después, los metía en grandes tambos metálicos y con gasolina, diesel o aceite, los quemaba vivos para después disolver los restos óseos en ácidos. Fue el primero en videograbar las decapitaciones y desmembramiento de sus víctimas en vivo, para después subirlas a la red para que los vieran sus enemigos y de esa manera infundirles terror.
Ello le valió que fuera elevado al rango de jefe del territorio en Nuevo Laredo, con la responsabilidad de combatir al Cártel de Sinaloa y apoderarse y controlar las rutas del trasiego de drogas; convertido en jefe, con sus brutales métodos, había logrado imponerse, a base del terror, a sus enemigos.
Así continuó por varios años y tras diversas capturas y ejecuciones de otros “zetas” y la muerte de Ezequiel Cárdenas, en noviembre de 2010, él y Heriberto Lazcano Lazcano, “El Verdugo”, desertor del GAFE, asumieron el mando absoluto del grupo de sicarios desertores del Cártel del Golfo convertidos en “Zetas”, cuyas operaciones extendieron a San Luis Potosí, Durango y a la ruta del Golfo con Veracruz, Quintana Roo y Tabasco.
No sólo se apoderaron de la gran mayoría de las rutas de trasiego de droga que administraban los cárteles del Golfo y de Sinaloa, que incluían contactos en Sudamérica, Estados Unidos y Canadá, sino que además del tráfico de drogas se dedicaron a otros delitos, como el secuestro, extorsiones, cobros de piso, piratería, prostitución, trata de personas y tráfico de indocumentados, entre muchos otros.
Fue a principios del 2011 cuando se dio una violenta disputa por el control total del grupo de “Los Zetas” entre el Z-40 y El Lazca que terminaron también por dividirse, lo que desató una escalada de violencia en Nuevo Laredo, Monterrey, Torreón, Saltillo y Piedras Negras.
Tras la ruptura, sobrevinieron múltiples detenciones y muertes ya no de miembros del Cártel del Golfo, sino de “zetas”, entre ellos Jesús Enrique Rejón Aguilar, “El Mamito”; Iván Velázquez Caballero, “El Talibán”; Mateo Díaz López, “El Comandante Mateo”; Jaime González Durán, “El Hummer”; Efraín Teodoro Torres, “El Z-14” o “El Chispa” y Raúl Lucio Hernández Lechuga y muchos otros más.
Fue cuando Miguel Angel cambió nuevamente de apodo y se le conoció ya como “El Judas de los Zetas” al que incluso compusieron un corrido en el que hacen alusión a sus traiciones para entregar a quienes fueron sus compañeros.
En el popular cántico advertían a Lazcano que se cuidara, porque también iba a ser traicionado como lo fueron otros jefes y fundadores del grupo.
“Esto es pá toda la mafia y público en general, esta es la historia de un hombre que le gusta traicionar”, señala el narcorrido en el que alertaban a las demás organizaciones criminales como acostumbraba actuar “El Z-40”.
“Primero fue de los eles, pero creo que no se acuerda, ahora sólo lo conocen, como el “judas de los Zetas”, dice en otra de sus estrofas, señalando que desde hace años “El Z-40” delató y entregó a fundadores y mandos de la organización.
El canto popular señala en otro verso: “Lo que le pasó a Mamito, no fue por casualidad, simplemente le estorbaba, p’a su objetivo lograr”.
Antes, en similares condiciones, fueron atrapados en “operativos quirúrgicos”, es decir sin disparar un sólo tiro, “El Comandante Mateo” y “El Hummer”, “El Tatanka” y varios más que formaban parte de los militares de élite coptados por Cárdenas Guillén.
“La daga de la traición, poco a poco está afilando, ya busca su nueva presa y no le apunta hacia abajo, ahora quiere todo el mando, Lucio Gálvez “El Paisano”, también figura en la mira, cuídate muy bien Lazcano, que ya te tiene en la lista”, concluye el corrido del “Judas de los Zetas”.
Años después, en octubre de 2012, las advertencias se harían realidad, cuando, presuntamente murió acribillado, entre dos fuegos, Heriberto Lazcano y desde esa fecha Miguel Angel se convirtió en el único y máximo jefe de “Los Zetas, hasta que fue capturado este 15 de julio.
Por la captura del “Z-40”, las autoridades no se descartan que se incremente la violencia no sólo en la “frontera chica”, sino en los demás estados donde tenía una fuerte la presencia de Miguel Angel Treviño, otros cárteles disputarán el poder.
Versiones extraoficiales señalan que ya fueron observadas acciones y movimientos de convoyes de presuntos narcotraficantes de cárteles rivales hacia San Fernando, Miguel Alemán, Ciudad Mier y otros municipios de Tamaulipas.
Ahora, el heredero del “trono” es Oscar Omar Treviño Morales, alias “Z-42″, pero su tarea no será fácil, pues tendrá que demostrar que puede mantener a flote su “empresa” delictiva, tras el golpe asestado este lunes por la Secretaría de Marina Armada de México.
Desde antes, su cabeza tiene precio, el mismo que el de su hermano Miguel Angel, 30 millones de pesos y cinco millones de dólares que ofrecen los gobiernos de México y los Estados Unidos.
Tras la detención del “Judas de los Zetas” y la asunción de Oscar Omar, como líder máximo, la estructura de Los Zetas queda con muy poco margen de acción pues ahora sólo existen cuatro líderes que manejan las rutas, las células y las pandillas.
Entre esos cuatro jefes está Oscar Omar, además de Sergio Ricardo Basurto Peña, ‘El Grande’, Maxiley Barahona Nadales, ‘El Contador’ y Román Ricardo Palomo Rincones, ‘El Coyote’. Este último es uno de los más peligrosos y violentos ya que la PGR lo identifica como uno de los responsables de las matanzas en el municipio de San Fernando Tamaulipas, ocurridas en agosto del 2010 y marzo del 2011.
Por Palomo Rincones, la PGR ofrece una recompensa de 10 millones de pesos; en cuanto a Barahona Nadales, se le considera “altamente peligroso” y actualmente es el encargado de las plazas de Veracruz, Tabasco y Chiapas.
Por los otros dos, la institución también ofrece recompensas de 10 millones de pesos y hasta ahora no figuran en las listas de las agencias extranjeras, a excepción del “Z-42”.
AM.MX/jsl
