
Slim, de 73 años, impulsó su compañía América Móvil en el negocio de las telecomunicaciones y televisión altamente regulado de América Latina.
Hasta ahora, la única incursión de Slim en Europa ha sido la inyección de 4.800 millones de euros (6.100 millones de dólares) en el operador holandés KPN y en Telekom Austria, en los cuales sufrió importantes pérdidas de acciones, luego de que su precio declinó abruptamente el año pasado.
Slim, con una fortuna neta de 73.000 millones de dólares, fue atraído por uno de los dueños de Shazam, el fondo Kleiner Perkins Caufield & Byers de Sillicon Valley.
Shazam, con sede en Gran Bretaña, usará los fondos para acelerar su expansión a la televisión, donde su programa de reconocimiento puede detectar la música de una publicidad y luego llevar a los televidentes directamente al sitio web de la marca.
Shazam desea establecer la oferta en Gran Bretaña y en el resto de Europa Occidental y América Latina.
“Dentro de 18 meses esperamos que la televisión supere significativamente la parte de la música (del negocio) y eso es parte de esta inversión”, dijo en una entrevista Andrew Fisher, presidente ejecutivo de Shazam.
Compañías como Unilever, Procter & Gamble y American Express ya han empleado a Shazam en campañas publicitarias en Norteamérica, donde la firma genera decenas de millones de dólares en ingresos del negocio en televisión, sostuvo Fisher.
La inversión de Slim lleva el financiamiento total que Shazam ha asegurado desde el 2009 a 72 millones de dólares.
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