Andrew Almazán obtiene maestría a los 18 años

Andrew Almazán obtiene maestría a los 18 años

 

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo (Quadratín México).-  Es una de las mentes más brillantes del país. Andrew Almazán Anaya a los 12 años ingresó a la universidad, a los 16 se convirtió en el psicólogo más  joven; ahora, a sus 18 años de edad y en un tiempo record de año y medio, concluyó  la maestría en “Educación con acentuación en desarrollo cognitivo” en la Escuela de Graduados en Educación del Instituto Tecnológico de Monterrey.

A través de la Universidad TecVirtual y con la tesis “El liderazgo docente en la educación de niños sobredotados” recibe su título y se convierte de nuevo en el profesionista más joven de México y quizá del mundo.

En su investigación de sobrecapacidad intelectual describe la forma de motivar en los docentes un sentido de liderazgo, con el fin de educar a las mentes más brillantes del país, esto, mediante la estrategia denominada “Enriquecimiento académico”.

Y es que la falta de atención a los niños con sobrecapacidad intelectual, es uno de los problemas que más preocupa a Andrew Almazán, pues a su decir, la atención no sólo debe residir en un diagnóstico oportuno y adecuado, sino también en la necesidad de desarrollar estrategias educativas para aprovechar esas capacidades de forma óptima.

Durante una charla con la Agencia de Información Quadratín México, “el joven genio” habló sobre la importancia del liderazgo en los docentes, pues consideró que si ellos rompieran con el rol pasivo que en ocasiones tienen, podrían favorecer el desarrollo de las capacidades de los niños sobredotados.

El liderazgo, dijo, es romper con los estigmas de cómo tiene que ser la educación; se piensa que los niños deben aprender a leer y a escribir hasta los 7 años, situación que calificó como limitante social y no física, pues señaló que los pequeños si pueden aprender antes de esas edad, “solo requieren de estímulos”.

La educación en niños sobredotados, es un área poco investigada en la que desde hace más de 70 años no se ha realizado aportes de gran magnitud.

Destacó que los avances en el campo de la sobre capacidad intelectual no sólo ayuda a identificar a los niños sobredotados, también es importante para darles una atención educativa óptima.

Pues comentó que así como existe la ley del menor esfuerzo intelectual  en los niños, también en los docentes, quienes hacen lo mínimo indispensable para cumplir con los requisitos mínimos, sin ir más allá; con la investigación se podrá ver cuáles son los resultados  cuando un docente fomente  “el liderazgo con los niños sobredotados”.

Lo importante, dijo Andrew Almazán, es el desarrollo del modelo educativo para atender a los menores con sobre capacidad intelectual; ver cuáles son las actividades de un docente líder que pudiera desempeñar con los alumnos sobredotados; así como identificar los factores a nivel institucional que fomentan o inhiben este liderazgo.

De acuerdo a su investigación, señaló que la institución en la que trabaja el docente puede llegar a impulsar o a limitar de forma involuntaria el desarrollo de los líderes, aunque dijo que hay otros factores como la apatía intelectual, pues “quizá el docente si tenga la capacidad”, pero no se esfuerza más allá de lo que se requiere para impulsar a estos pequeños.

El objetivo del modelo educativo plasmado en la tesis con la que se tituló es buscar mayor atención y rescatar las mentes brillantes del país, pues otro punto importante es encontrar quién lo aplique, ya que “incluso los docentes líderes no es común encontrarlos porque están inhibidos en el medio o no conocen sus capacidades”.

Explicó que en el Centro de Atención al Talento (CEDAT), encontraron que la hiperactividad y la avidez por conocer de los niños sobredotados, son elementos capaces de fomentar el desarrollo del liderazgo al hacer que el docente actúe de manera diferente con respecto al promedio.

Todo ello, para poder brindar una atención adecuada a los pequeños con este coeficiente, de otra forma “se desperdician las capacidades intelectuales de los menores”; de ahí la importancia de desarrollar técnicas que eviten que los infantes “se aburran”.

Reiteró que la carencia de investigaciones en México y en el mundo sobre la educación en niños sobredotados, provoca un rezago a nivel científico, y destacó que el CEDAT es pionero en el área y un ejemplo de lo que se puede hacer en este campo, que en un futuro se podrá desarrollar en otras instituciones para aprovechar las capacidades intelectuales de estos pequeños.

Andrew Almazán Anaya, quien a los 2 años de edad, comenzó a dar muestras de su interés cultural y por el gusto de la música de Bach, Vivaldi, Mozart y Chopin, refirió que de cada 100 niños que nacen, 95 se pierden y sólo cinco conservan su capacidad cuando son adultos.

Señaló que se requiere que en los centros educativos se fomente el liderazgo de los docentes, pues una de las principales barreras que evita su desarrollo son las cuestiones administrativas, más que la oposición al cambio.

El joven de 18 años, cuando pequeño al momento de ingresar a la primaria ya sabía de geografía, música, anatomía, astronomía y geología, comentó a Quadratín México que el reto es que ningún país pierda niños sobredotados, por ello el CEDAT hasta el momento ha captado a aproximadamente dos mil pequeños con estas cualidades intelectuales.

Insistió en que los proyectos de sobrecapacidad son muy escasos y sólo ha habido intentos de modelos educativos, que después de 70 años ya resultan obsoletos.

De ahí la importancia de desarrollar nuevos proyectos acordes a los tiempos que se viven, comentó Andrew quien a los 4 años de edad le pidió a su padre que es médico, le consiguiera un corazón de vaca para poder “operarlo”.

En ese entonces, el pequeño al que sus profesores no entendían sus ansias de saber ni sus inquietudes intelectuales y que confundieron con “déficit de atención”, seguro de lo que dice, apuntó que la investigación es el primer paso en el proceso de crear en un futuro una metodología psicopedagógica que pueda responder a las deficiencias en la educación de los niños sobredotados.

Comentó que la segunda etapa es implantar un programa educativo, pues el liderazgo docente aplicado en instituciones de niños con sobrecapacidad intelectual, puede rendir resultados favorables.

Andrew en su tiempo cursó el Colegio de Bachilleres en la modalidad abierta y presentó en dos meses y medio las 49 materias exigidas, que lo hicieron acreedor al certificado correspondiente, platicó a Quadratín que uno de sus objetivos no sólo es rescatar la inteligencia de los niños sobredotados, sino además potencializar y estimular su capacidad  para que sean pequeños de alto rendimiento intelectual.

El psicólogo más joven, quien ya terminó la parte teórica de médico cirujano, también tiene espacio para otras actividades como tocar el piano, pintar al óleo y convivir con su familia y amigos, dijo que la sobrecapacidad no es una característica física, sino intelectual y el “Perfil del niño sobredotado” que él creó, es una herramienta confiable para los padres y docentes para que puedan identificar a los pequeños con esta característica y no los confundan con quienes tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Andrew Almazán no descarta y está seguro que en un futuro, con el uso de metodologías educativas en niños sobredotados, se pueda tener más casos de éxito académico.

Mencionó que la conclusión de su maestría en “Educación con acentuación en desarrollo cognitivo” en la Escuela de Graduados en Educación del Instituto Tecnológico de Monterrey, de manera personal, significa continuar con más posgrados y diplomados en psicología.

Mientras que su carrera en medicina, representa el cómo poder fomentar la inteligencia y encontrar en dónde radica que un niño sea sobredotado. “La lactancia materna determina en gran parte el desarrollo de la sobrecapacidad, pero también desde el embarazo”, dijo.

El “joven genio” manifestó que “ya se tienen sobredotados”, ahora lo importante es impulsarlos.

Gracias a su tesis, “El liderazgo docente en la educación de niños sobredotados” y al “Perfil del niño sobredotado”, México es pionero en este campo y es reconocido en el mundo, no obstante consideró que se requiere de una generación para rescatar las mentes más brillantes del país.

QMX/mmv/arm