
Se hace a un lado la talacha, la mezcla “maistro” , los pesados bultos de cemento o la cubeta con arena y grava.
El momento esperado llegó, ha transcurrido un año más lleno de anécdotas respecto a la obra en que se trabaja. El contratista llama a sus trabajadores y se inicia el rito.
La colocación de la Santa Cruz a lo alto de la construcción, la misma que ya recibió la bendición, adornada con flores y papeles de colores.
Es la gran fiesta de los trabajadores de la construcción que con sus manos dan vida a casas, edificios, bodegas, residencias y zonas comerciales.
Son ellos, quienes abandonaron su natal poblado, ranchería o comunidad para instalarse en la gran metrópoli, en busca de mejores oportunidades de vida.
Son hombres que trabajan duro, sin importar las inclemencias del tiempo, son hombres que ponen la semilla que germina para dar paso a la modernidad de una ciudad.
En este 3 de mayo, los maestros albañiles con sus inseparables “chalanes”, los armadores, los yeseros, pintores, carpinteros, plomeros, electricistas, colocadores y pulidores de pisos construyen altares dedicados a la cruz, los adornan con flores, velas y papel de muchos colores.
Una vez que culmina la misa o la acción de gracias, se percibe el olor que despide el gran cazo que guardan las exquisitas carnitas, en tanto que la grasa de los bisteces y el chorizo baña el anafre, a su lado, nopales, aguacate, cebollitas y los rabanos. El queso en perfecto corte.
El pico de gallo, guacamole, salsa verde y roja, junto al papalo, listos para ser llevados a los exquisitos tacos.
Quadratín México efectúo un recorrido por diversas zonas de la ciudad donde observó los preparativos de la gran comilona que esta tarde se ofrecerá a los muchachos de la construcción, aunque, el consumo de cerveza o bebidas alcohólicas ha disminuido en los últimos años.
Pedro, originario de Tlaxcala, armador de varilla, describe su primer año en esta celebración; “yo llegué de mi pueblo en busca de trabajo. Lo conseguí a través de mi compadre, trabajo de sol a sol, como maestro albañil, pero con gusto llevo el sustento a mi casa”.
“No, qué paso, yo no bebo, me voy a tomar un refresco, me echo unos tacos y a continuar con el trabajo en este edificio”, con gran sonrisa indicó.
Rafael, originario de Puebla, ya tiene cinco años trabajando en la industria de la construcción, “este negocio es como la rueda de la fortuna, a veces arriba y otras veces a abajo, pero estoy muy contento, porque sale para el gasto de la familia”.
Y la celebración del Día de la Santa Cruz, “…bueno, es como una bendición de Dios para la industria, para los trabajadores y para que haya más trabajo..”.
Mientras tanto, en obras pequeñas y medianas, también hay ambiente gastronómico, pues las cazuelas están listas para este mediodía. Guisos como chicharrón en salsa verde, mole rojo y verde, tinga, cochinita pibil, pata, carne de puerco en pasilla, en chile morita o en salsa verde, son los que pondrán el sabor este viernes.
Con los refrescos y “chelas” bien frías queda todo listo para compartir el pan y la sal, y claro, no puede faltar la música, aunque no sea en vivo, pero la grabada también obliga a bailar.
Día de la Santa Cruz, tradición antiquísima hoy en pleno siglo XXI aún continúa desde temprana hora con la colocación de la cruz de madera a lo alto de obra. Una bendición del sacerdotre y a bailar y comer.
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