
“…De pronto, se empezó a cimbrar la tierra, haga de cuenta como si pasaran varios tráileres, luego pensé que estaba temblando”, concretó Kari, de 25 años de edad, empleada de conocida cadena de autoservicio.
Observa la avenida Marina Nacional, hoy convertida en amplio estacionamiento y responde al reportero, “…vi que los empleados corrían desesperados, otros gritaban y de pronto se escuchó el ulular de las sirenas…”.
Muchas personas compraron “tiempo aire” para el celular a fin de comunicarse con sus familiares, en tanto el nerviosismo por los hechos obligó a comprar cajetillas de cigarros para tratar de calmarse.
Otra comerciante de la zona reseña: “….yo escuché como un trueno, como si fuera el tronido de un transformador… luego observé humo y la gente corriendo. Minutos más tarde, llegó la Cruz Roja, los bomberos, el ERUM y el ruido de los helicópteros”.
Doña Ale, otra de las vendedoras de esta zona reflexiona ante la pregunta y concreta: “…gracias a Dios, estamos vivos…sólo escuche algo que tronó, yo estaba en la talacha, me puse nerviosa…. ante la presencia de patrullas, ambulancias y carros de bomberos.
Todo mundo corría de un lado a otro, me dio miedo, me asusté, terminé de trabajar y me fui a mi casa, vi la televisión y me di cuenta de la magnitud del accidente”.
Quadratín México realizó este día un recorrido por las colonias Anáhuac y Anzures donde se ubican las oficinas administrativa de la paraestatal y donde las calles adyacentes son vigiladas por soldados y policías federales.
En el interior del edificio B-2 de Pemex continúa la remoción de escombros por cuadrillas de soldados, marinos, los topos, bomberos, socorristas de la Cruz Roja y del ERUM que no han dejado de laborar.
“No hay labores hasta el próximo martes”, indican los anuncios pegados a una de las puertas de entrada y salida del personal.
Dos carriles de la avenida Marina Nacional permanecen cerrados y sirven de estacionamiento para los camiones del Ejército Nacional, de la Policía Federal y una camioneta del Ministerio Público capitalino, en tanto que dos carriles fueron habilitados para dar vialidad.
Vecinos de la colonia Anáhuac comentaron que “sólo escuchamos el ruido de los helicópteros, las sirenas de los bomberos, de las ambulancias y de patrullas; “….le pregunté a mi esposa que habrá pasado y prendimos la televisión para ver la noticia de la tragedia…”.
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