Desarrollan en la UNAM pigmentos de flor de bugambilia

Desarrollan en la UNAM pigmentos de flor de bugambilia

 

 

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de noviembre (Quadratín México).- En el Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM, se desarrollan nuevos pigmentos a partir de flores de bugambilia y clorofila de las plantas, altamente resistentes y no-tóxicos, que podrían ser útiles en las industrias farmacéutica, cosmética, de alimentos y textil, para sustituir a los que son dañinos para el ambiente y la salud.

Los titulares de la investigación, Pedro Bosch Giral y Enrique Lima Muñoz, explicaron que se inspiraron para su trabajo en el proceso químico empleado por los antiguos mayas para obtener el pigmento presente en murales y códices, el azul maya, que ha resistido el paso del tiempo y las condiciones meteorológicas.

Los científicos desarrollaron invenciones para obtener pigmentos vegetales a partir de esas flores y de las plantas, que se caracterizan por tener un componente orgánico y otro inorgánico.

La bugambilia, en el momento que se seca, pierde el color porque el pigmento reacciona con el aire y se oxida. Es lo mismo que sucede si las hojas de los árboles se vuelven rojas en el otoño y se pueden ver los carotenos que antes opacaban la clorofila.

Junto con Enrique Lima decidió intentar retenerlo. “Trabajamos con pigmentos prehispánicos, en particular el azul maya, resultado de la mezcla de un material orgánico, el añil retenido en otro, inorgánico, como puede ser la arcilla denominada paligorskita”.

“Inspirados en ello, intentamos retener el color de la bugambilia (Bougainvillea spectabilis y Bougainvillea glabra), con la extracción de las moléculas que le dan color a la flor (cromóforos), y la inmovilización en una red cristalina de un material inorgánico, y lo logramos”, relató.

Se probaron varios materiales, en los que se alteró su acidez y se modificó la porosidad y composición, hasta descubrir que la alúmina, que no es más que un óxido de aluminio, era el idóneo.

Con el uso de la bugambilia se obtiene infinidad de tonalidades: una sola molécula orgánica puede dar desde el amarillo hasta el púrpura, y pasar por el azul, según la acidez de la matriz.

Bosch, junto con Geolar Fetter, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, intentó retener el pigmento natural más abundante de la naturaleza: la clorofila, base de la fotosíntesis.

En particular, trabajaron con un componente llamado clorofilina, “y tuvimos éxito porque logramos mantenerlo en la hidrotalcita, que es un componente básico, constituido sobre todo de aluminio, magnesio, oxígeno e hidrógeno, que se suele usar para tratar problemas digestivos”.

La clorofilina, una molécula un poco más pequeña que la clorofila, al inmovilizarse permitiría hacer todos los experimentos que reproduzcan la fotosíntesis, el proceso más eficaz existente en la naturaleza de procesamiento de la energía.

Los colores inmovilizados se pueden utilizar para dar más versatilidad a pigmentos que se emplean en la industria cosmética. De hecho, además de retenerlos, Lima y su equipo les dan textura aperlada.

En todos los casos, los pigmentos son de menor costo que los convencionales porque sus materiales son baratos, abundantes y estables, además de fáciles de sintetizar, concluyeron los científicos.

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QMX/mmv/arm