Respecto de la caída en las encuestas de Enrique Peña Nieto, que en los últimos días no ha sido espectacular, pero si constante, Carlos Loret de Mola, lo atribuye a que el electorado anti PRI, no percibe diferencia alguna entre el mexiquense y los impresentables de siempre del partidazo, chequen un fragmento:
“La gente que marcha, tuitea y debate contra Peña Nieto lo hace por un argumento que el candidato no ha logrado combatir: el PRI que viene es el mismo de siempre, el de la corrupción, el de la ratería, el de las transas, el del abuso, el de las restricciones a la libertad de expresión. Hace una semana, entrevistado en Tercer Grado, Peña Nieto no se deslindó de ese PRI que lo arropa en campaña y con ello mandó a quienes lo repudian un mensaje equivocado, el de la complicidad, de la defensa de lo indefendible, de los impresentables: se montó en la PGR para exonerar a Arturo Montiel, ante Elba Esther Gordillo se declaró respetuoso de que cada sindicato elija a sus dirigentes y que “corresponde a los agremiados del sindicato definir el destino de La Maestra”, lo mismo frente a Carlos Romero Deschamps; “una relación de respeto” con Carlos Salinas de Gortari, que “como cada expresidente ha sido señalado por sus aciertos y sus errores”, “cordialidad” con Humberto Moreira. Lo más que pidió a cada uno fue que responda mejor ante sus acusaciones. Tibio. Muy tibio frente a la exigencia de condena, deslinde, repudio a las prácticas más detestadas por la sociedad. Hay muchos que declaran que van a votar al PRI por aquello de que “son corruptos pero eficaces” y por tanto habrán descontado a “Los Impresentables” como parte del paquete, pero esos ciudadanos no son los que hoy gritan desencantados e incrédulos ante el regreso del PRI de ensueño que borda Peña en discursos demagógicos, y que le están costando puntos en las encuestas. A ellos no los ha leído bien”
