Andrés Manuel López Obrador y Narciso Agúndez Montaño En estos tiempos electorales donde la justicia se aplica “caiga quien caiga”, los candidatos presidenciales deben andar con tiento, porque si recriminan a su adversario por sus relaciones peligrosas con algún “presunto culpable”, las reglas del Big Brother pueden cambiar en cualquier momento y el índice de fuego se puede volver en contra, como un boomerang.