
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de agosto (Al Momento Noticias).- Los cambios en el gabinete presidencial son incoherentes ante los graves problemas que enfrenta el país en materia económica, de inseguridad, combate a la corrupción y transparencia, coincidieron en señalar el senador Fernando Herrera Ávila y la vicecoordinadora del Grupo Parlamentario PRD, Dolores Padierna Luna.
La senadora perredista manifestó que parece que la realidad –devaluación, derrumbe del petróleo, dos millones de pobres más y violencia imparable– se ha impuesto sobre la resistencia al cambio que Enrique Peña Nieto había mostrado hasta hoy.
“Hasta los relevos anunciados este día, Enrique Peña Nieto sólo había realizado uno: el del cansado procurador Jesús Murillo Karam. Los cambios en el gabinete no suponen ninguna rectificación de las políticas que han provocado que Peña Nieto tenga la calificación más baja con la que un presidente mexicano ha llegado a la mitad de su mandato”.
Agregó que se tratan de reacomodos en el grupo de poder que dejan intacta la columna vertebral de un gobierno que, incluso antes de iniciarse, rediseñó la administración pública para hacer de Gobernación y Hacienda dos supersecretarías.
“La primera concentra ahora la seguridad pública, el manejo de la política interior, las relaciones con los partidos y otras fuerzas sociales. Hacienda, por su parte, tiene cada vez más atribuciones, sobre todo con la reforma energética”.
Señaló que los titulares de ambas dependencias cargan sobre sus espaldas el peso de sonados fracasos del gobierno y de escándalos mayúsculos, pero permanecerán en sus cargos.
“Lo anterior indica que los movimientos ordenados por el Ejecutivo federal, en uso de su facultad exclusiva, tendrán, si acaso, una trascendencia menor, como menor es –dada la gravedad de los problemas del país– que se especule sobre cómo quedan posicionadas las fichas de los aspirantes a la candidatura presidencial del PRI en 2018”.
Manifestó que el sentido común indicaría que se cambia para fortalecer al Presidente en la segunda mitad de su mandato, pero ello no ocurrirá porque permanecen intocadas las dos supersecretarías.
Indicó que si acaso hay un movimiento relevante en los anunciados, es la sustitución de Emilio Chuayffet por el secretario particular del Presidente, Aurelio Nuño, uno de los principales responsables de que Enrique Peña Nieto esté blindado contra la urgencia de modificar el rumbo.
Agregó que apenas pasó la elección de 2012, Nuño fue el encargado de coordinar el equipo que preparó el plan de la reforma educativa, con la participación del subsecretario Fernando González, yerno de Elba Esther Gordillo.
Por su parte el senador Fernando Herrera Ávila, aseguró que los cambios en el gabinete presidencial son incoherentes ante los graves problemas que enfrenta el país en materia económica, de inseguridad, combate a la corrupción y transparencia.
Es un simple reacomodo político que responde más a lealtades y no a capacidades y experiencia en las áreas encomendadas, precisó.
Para el coordinador de los senadores del PAN el presidente de la República “se quedó corto” y tal parece que no le preocupa lo que está pasando en el país.
Calificó de incomprensibles los ajustes en el gabinete porque se dan al inicio de la segunda mitad de una administración que enfrenta nuevos y delicados retos con un contexto totalmente diferente con el que inició.
El gabinete necesita –afirmó– de una sacudida más fuerte frente a un entorno donde la economía no crece, los índices de inseguridad son preocupantes y la corrupción avanza sin control.
Además, añadió, observamos síntomas alarmantes con un dólar al alza, con reservas en dólares del Banco de México que cada día disminuyen, con índices de pobreza que van en aumento y un ingreso de las familias con tendencia a la baja.
Ante esta situación, dijo, el presidente Peña Nieto simplemente aplicó la filosofía del gatopardismo, cuando debió evaluar con seriedad la eficiencia de su gabinete en todos los ámbitos.
AMN.MX/fm
