
MORELIA, MICHOACÁN, 30 de abril (Al Momento Noticias).- El proceso de violencia y combate al crimen organizado que en esta última década ha vivido Michoacán ha dejado huella en aquellos que se consideran la semilla del mañana. Son niños, hijos de hombres y mujeres ligados a células delictivas que ya fallecieron, que están detenidos o prófugos de la justicia; menores que quedaron en la orfandad porque sus padres no cedieron a una extorsión, o bien, pequeños que vieron a sus padres levantarse en armas para defender su patrimonio y hoy están presos, desaparecidos o muertos.
Pese a que desde principios del año pasado el gobierno federal emprendió una estrategia para detonar la seguridad y el desarrollo integral de Michoacán, aún se desconoce el diagnóstico, si es que se hizo, de las viudas y huérfanos a los cuales presuntamente se direccionarían apoyos, como parte de un esquema de trabajo para la reconstrucción del tejido social.
Hace más de un año, el entonces diputado federal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Silvano Aureoles Conejo, actual aspirante a la gubernatura, señaló que serían alrededor de cinco mil los niños huérfanos como consecuencia de la guerra contra el narcotráfico, en la región de Tierra Caliente.
La titular del Consejo Estatal de Población (Coespo), Clara Ochoa Valdés, estimó un aproximado entre tres mil y cuatro mil niños, pero hizo hincapié en que se trata de una cifra conservadora en función de las muertes, desapariciones, desplazamientos voluntarios u obligados y detenciones generadas en los últimos años en aquella zona de la geografía michoacana.
En entrevista por separado, el sacerdote Gregorio López Gerónimo puntualizó que actualmente capacitan en talleres productivos a 200 mujeres viudas, de un total de 400, por lo que sólo en Apatzingán han contabilizado a mil 100 menores que ya no tienen una figura paterna.
Ochoa Valdés hizo hincapié en que si bien en Tierra Caliente fue más marcado el fenómeno de la violencia por el combate al crimen organizado, así como el levantamiento de civiles armados en el 2013, en la mayoría de los municipios del estado puede haber menores que de una u otra forma han sido afectados por sucesos violentos, que obligan al Estado y a sus familiares a brindarles atención especial.
La titular del Coespo subrayó que en un entorno de violencia normalizada, de desplazamientos forzados, de enfrentamientos entre grupos o de familias cuyos integrantes asumieron roles de seguridad que corresponden al Estado, es difícil que los niños gocen plenamente de esos derechos.
Máxime si perdieron temporal o definitivamente al jefe del hogar y les tocó asumir responsabilidades propias de adultos, mientras la madre trabaja para llevar el sustento al hogar.
Planteó que los menores que han enfrentado situaciones como las antes descritas, comúnmente suelen ser víctimas de bullying, presentan cambios de conducta y una baja en el rendimiento escolar.
Describió que pueden volverse más callados para evitar ser molestados o bien detonan conductas agresivas, que inician con la violencia verbal.
El sacerdote Gregorio López informó que en Apatzingán, donde se tiene un censo estimado de mil 100 huérfanos, el Pastoral del Consuelo diseñó un esquema de atención psicológica a las víctimas, de sanación interior y orientación jurídica.
Una “caravana de valores” se orienta hacia los menores, con la impartición de temas como: prevención de adicciones, prevención del delito, antropología cristiana y proyección de vida hacia el futuro.
López Gerónimo destacó que al inicio de la gestión del gobernador Salvador Jara, le presentó un proyecto para la creación de la Ciudad de los Niños, que sería financiado principalmente por una asociación religiosa con sede en Alemania, pero no ha recibido respuesta. “Se ve muy indiferente, como que no le importa mucho ese tema”, criticó al mandatario.
AMN.MX/fm
