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En torno de la conmemoración de la Matanza del dos de Octubre, suelen darse muchas controversias entre los integrantes de las diversas corrientes de pensamiento que existen en México, pero en nuestra opinión, el tema va más allá de las ideologías y se sitúa en el campo de los derechos humanos, del genocidio, del extermino del que no piensa igual, o sea, es el resultado de la actuación de un régimen absolutamente autoritario, que lo mismo perpetró esta matanza que hizo fraudes electorales, ojo, fraudes electorales contra la derecha y la izquierda.
Justamente, una de las formas más acabadas de ejemplificar el autoritarismo prevaleciente o la “Dictadura Perfecta”, como la definiera el escritor Mario Vargas Llosa, es el férreo control que se tenía sobre los medios de comunicación…de todos es sabido que la forma más efectiva para enterarse en aquella época, era la radio y la televisión, y en esta última, el líder de opinión preponderante (preponderante en serio), era el ahora arrepentido, Jacobo Zabludovsky…célebre es la frase con la que se dice inició su noticiero nocturno aquel funesto día: “Hoy fue un día soleado”, lo que equivale a decir que la muerte de decenas de estudiantes y otros integrantes de la sociedad, no era un evento noticioso, importaba más significar que el astro rey había brillado en lo alto del firmamento, aunque, tácitamente, fue una jornada eclipsada por la sangre.

No nos equivoquemos, las diferencias en el pensamiento existen y son sanas en el marco de la cultura democrática, lo que no conviene a nadie que aspire a vivir en un Estado de Derecho, es pensar que esas diferencias se subsanan cegando la existencia del otro. La existencia de los contrarios permite la evolución del estadio civilizatorio en un marco relativamente pacífico, la anulación del otro, implica la ruptura de este proceso.
Una matanza, en cualquier sentido, insistimos, en cualquier sentido, es una matanza, por lo tanto, no le busquemos tres pies al gato y luego no nos espantemos con las fosas clandestinas, descabezamientos, casinos incendiados y demás barbarie que hoy padecemos.
Así las cosas: Dos de Octubre, no se debe olvidar.
