Revelan el oscuro secreto de la boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera

Revelan el oscuro secreto de la boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera

 

Aristegui Noticias y Proceso revelaron las irregularidades

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de febrero (Al Momento Noticias).-  A días de la llegada del Papa Francisco a México, el equipo de Aristegui Noticias y del semanario Proceso reveló que la boda entre el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y Angélica Rivera se realizó de manera irregular, rompiendo varios de los reglamentos eclesiásticos de la Iglesia Católica.

Esta boda se pudo presenciar en la televisión, gracias a un proceso plagado de irregularidades, falsedades y simulación al interior de la Arquidiócesis Primada de México, que encabeza el cardenal Norberto Rivera.

Para poder realizar ese matrimonio, se montó una maquinación que le arrebató las potestades de su ministerio sacerdotal al presbítero José Luís Salinas Aranda, mejor conocido como “El Sacerdote de las Estrellas”, para que fuera declarado nulo o inválido el enlace religioso entre Angélica Rivera y su anterior marido, el productor de televisión José Alberto Castro.

El 11 de marzo de 2009, Rivera acudió a la Arquidiócesis, donde presentó el proceso de invalidez de matrimonio, o al menos así lo declaró la hermana de Rivera, Maritza: “No se trata de una anulación de matrimonio, sino de invalidez porque se casó en la playa y es un trámite que está haciendo por sus hijos.”

Por su parte, Angélica explicó para la revista Quién, que “después de mi divorcio civil, pedí la anulación de mi matrimonio por la Iglesia y hasta entonces, me enteré de que la Iglesia no puede hacer válido el supuesto matrimonio de la Iglesia de Fátima, porque no se corrieron amonestaciones.

“En la ceremonia del 2 de diciembre no hubo anillo, no hubo lazo y, por si fuera poco, el padre de la iglesia de Fátima que firmó el acta no tenía permiso para celebrar el sacramento. Por eso, la Arquidiócesis Primada de México lo resolvió como una “falta de forma canónica”, pero la verdad fue un error nuestro que no sabíamos que se podía presentar esta situación”, dijo.

La boda entre Peña Nieto y Rivera fue celebrado el 27 de noviembre de 2010, en la catedral de Toluca, con la cual sellaba la inocultable construcción de una candidatura presidencial impulsada desde la televisión, destacan las publicaciones.

Al mismo tiempo que se llevaba la “anulación”, la Arquidiócesis de México levantó un caso en contra de Salinas Aranda, por la falta de licencia y haber simulado el matrimonio de Rivera y Castro, por lo que fueron suspendidas sus actividades y se le prohibió vivir en la Ciudad de México.

Sin embargo, el problema radica en que Salinas ofició solamente una misa de Acción de Gracias, mientras que la boda de Rivera y Castro la realizó el padre Ramón García López, quien aún se encuentra ejerciendo el ministerio en un templo de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Incluso, el pasado 2 de febrero, García López declaró que el matrimonio oficiado en el año 2004, se realizó de manera correcta.

El padre Salinas buscó la ayuda de Monseñor Christopher Pierre, Nuncio Apostólico de México, quien le recomendó defenderse, siempre y cuando lo hiciera con prudencia sin dañar la imagen de la Iglesia Católica.

El 1 de junio de 2010, el Obispo José Andrés Corral respaldó al padre Salinas, mandando una carta a la Signatura Apostólica, en la que denunció que el Tribunal de la Arquidiócesis cerró el caso impidiendo al sacerdote su defensa: “Creo, excelencia, se lo digo a título personal, que con tal de sacar a como diera lugar la nulidad solicitada, no dudaron en pisotear la dignidad de un buen sacerdote.”

Meses después, Castro escribió y firmó una carta a petición del padre Salinas. Dejando claro que siempre se supo que la ceremonia de Acapulco sólo fue una bendición y que la boda religiosa se llevó a cabo en la Iglesia de Fátima:

“En todo momento fuimos conscientes de que el acto sacramental se realizaba allí (Iglesia de Fátima), como queda en constancia en el acta matrimonial recibida, con las firmas de los contrayentes y del sacerdote, así como también de los testigos que nos acompañaron.”

Una vez obtenida la anulación, la boda de Peña Nieto y Rivera sería programada para el sábado 27 de noviembre de 2010, en la catedral de Toluca. Pero semanas antes, el padre Salinas envió una carta al entonces gobernador del Estado de México:

“En Acapulco se celebró una misa, que yo mismo presidí por invitación de los esposos, en la que se renovó el compromiso matrimonial realzado canónica y previamente a la mencionada celebración. Del consentimiento matrimonial no fui yo el testigo canónico, sino un sacerdote debidamente delegado para ello, lo que hace que el matrimonio fuera absolutamente válido y no tan fácil de ser anulado. Si en este tema, no lo sé, alguien le ha asesorado, quiero decirle que lo ha hecho no sólo mal, sino muy mal.”

En la carta, Salinas pidió a Peña Nieto que estuviera pendiente de su estado de salud, ya que el sacerdote padecía cáncer de hígado desde años atrás.

Sin embargo, la boda se llevó a cabo 22 días después, en lo que se publicó ampliamente como una boda religiosa. La boda fue oficiada por el arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda.

Durante 2011, las pláticas entre el Vaticano y el padre Salinas prosiguieron. Se le informó que su caso sería llevado a cabo por el Tribunal de la Rota Romana. Para su apelación, Salinas contrató a Martha Wegan, canonista austriaca, quien presentó el caso ante la Rota Romana hasta el 9 de julio de 2012.

En noviembre de ese año, el Tribunal emitió su sentencia sobre el caso del padre Salinas: “la sentencia dictada por el tribunal interdiocesano de México (en contra del señor sacerdote Salinas Aranda) sea declarada incorregiblemente nula, porque al ahora solicitante y apelante le fue negado todo derecho de autodefensa.”

Entre los argumentos, se encuentra que la Arquidiócesis, encabezada por el Cardenal Norberto Rivera, no siguió el debido proceso y nunca dio al padre Salinas la oportunidad de defenderse, además de que se encontraba hospitalizado por su enfermedad. Para ese entonces, Peña Nieto ya había tomado protesta como presidente.

En un último intento por limpiar su nombre, Salinas pidió la intervención del Papa Francisco.

En esta misiva, sin citarlo por su nombre, el padre Salinas identificó a Norberto Rivera como el artífice del “calvario” al que fue injustamente sometido:

“De entre las dificultades por las que atravieso ahora, existe una que especialmente me lastima y ésta tiene que ver con la definición del cardenal, Arzobispo Primado de México, quien a pesar de la resolución de la Sagrada Rota, ha mantenido su resolución de negarme licencias para el ejercicio del ministerio. Creo que es consecuencia del disgusto que le ha provocado la resolución con la que han definido mi causa”, señaló.

Hasta el momento, ni Roberto Rivera ni nadie más, han sido llamados a cuentas por conductas graves e irregulares que la Rota Romana calificó como “un craso simulacro de justicia”.

El padre Salinas murió la mañana del 7 de octubre de 2015, sin recibir la respuesta a su súplica por parte del Papa Francisco. A pesar de la aceptación por parte de la Arquidiócesis acerca de la sentencia, el órgano religioso se ha negado a reivindicar el nombre del padre Salinas, afirmando que éste procedió su ministro durante 15 años sin contar con las licencias necesarias.

AMN.MX/dsc