Mala señal: cae techo y muro de la planta nuclear de Chernobyl

Mala señal: cae techo y muro de la planta nuclear de Chernobyl

 

MOSCÚ, 13 de febrero (Quadratín México).- Parte del techo y muro en la sala de máquinas de la planta nuclear de Chernobyl se derrumbaron, “sin causar víctimas, ni representar un peligro para la salud”.

“El nivel de radiactividad en la central de Chernobyl y en la zona que la rodea permanece sin cambios. No hay víctimas”, informó el servicio de prensa de la central en un comunicado divulgado por agencias rusas de noticias.

El Ministerio ruso de Emergencias confirmó que no hay amenaza para la vida o salud de la población y explicó que el derrumbe, que se produjo anoche, fue causado por la nieve acumulada en el techo.

Este miércoles, la organización ecologista Greenpeace expresó su preocupación por el derrumbe en la sala de máquinas, que se encuentra entre el cuarto y el tercer reactor de la planta de Chernobyl.

“Es una mala señal: si se cayeron unos paneles en la sala de máquinas, no hay ninguna garantía de que no pueda comenzar a derrumbarse el ‘sarcófago’ construido sobre el reactor averiado en 1986″, dijo el dirigente de Greenpeace-Rusia.

Los grupos de construcción franceses Vinci y Bouygues evacuaron “por precaución” su personal de la central de Chernobyl, escenario de la peor tragedia nuclear ocurrida el 26 de abril de 1986 cuando uno de sus cuatro reactores nucleares explotó.

Ambas empresas están trabajando en la construcción de un nuevo sarcófago para recubrir los restos del reactor 4 que explotó hace casi 27 años, provocando una nube radiactiva que se extendió sobre varias zonas de Europa occidental.

Aquel 26 de abril de 1986, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un súbito aumento de potencia en el reactor 4 produjo el sobrecalentamiento de su núcleo, lo que terminó provocando el estallido del hidrógeno acumulado en su interior.

Después del accidente, que contaminó una extensión de 150 mil kilómetros cuadrados, en lo que hoy son los países independientes de Bielorrusia —la más afectada—, Ucrania y Rusia, se tardaron seis meses en aislar el reactor con un recubrimiento de acero y hormigón. La población aledaña a la central fue evacuada y se declaró una zona de exclusión en un radio de 30 kilómetros a la redonda, que, aunque todavía vigente, se ha visto repoblado en parte por algunos de sus antiguos habitantes.

El nuevo sarcófago en construcción constituye una gigantesca bóveda de acero que, con sus cuatro piezas en forma de arco, tendrá un peso total de más de 20 mil toneladas. Las dimensiones, una vez finalizado, serán de 257 metros de largo, por 150 de ancho y 108 de alto. Las obras deberán terminar, en principio, para el 2018 y se prevé también la creación de un cementerio nuclear para enterrar los desechos radiactivos que se encuentran bajo el actual sarcófago, además de los de los otros tres reactores de Chernóbil.

A pesar de la catástrofe de 1986, Ucrania no solo no ha renunciado a la energía nuclear, sino que tiene planes de ampliarla. El cementerio de Chernóbil acogerá asimismo los residuos de las otras centrales del país —las de Jemlnítski, Rovno, Ucrania del Sur y Zaporozhie— y las de los reactores que construyan en el futuro.

QMX/ntx/tab