
• Asegura que no pretende enviar tropas terrestres a Irak y Siria para luchar contra el EI
WASHINGTON, 11 de febrero (Al Momento Noticias).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que no pretende un nuevo desplazamiento de fuerzas terrestres en Irak y Siria.
Aclaró que la resolución que envió al Congreso, solicitando autorización para el uso de la fuerza contra el Estado Islámico (EI) tiene como objetivo acabar con los terroristas de esa organización.
“Estados Unidos no tiene interés en involucrarse en un nuevo conflicto”, dijo el presidente y aclaró que sólo enviaría tropas terrestes a Irak y Siria en caso necesario y cuando estuviera en peligro la seguridad de Estados Unidos.
El mandatario aseguró que la lucha contra los yihadistas avanza y que algunos de sus líderes han sido eliminados.
Agregó que el Estado Islámico “va a perder” porque no puede ganar por ideología sino que sólo siembra pánico y terror.
“Esta es una lucha difícil y será difícil durante mucho tiempo“, afirmó el mandatario estadunidense en un mensaje a la Nación desde en la Sala Roosvelt de la Casa Blanca.
Obama aclaró que no se trata de una autorización para una guerra terrestre, y que de ser aprobada solo es válida por tres años.
Explicó que las acciones que la coalición internacional ha llevado a cabo hasta ahora en Siria e Irak desde agosto del año pasado ablandó la moral de los combatientes del EI. Pide a legisladores mostrar unidad contra el EI
Esta mañana, Obama pidió al Congreso que autorice el uso de la fuerza militar contra el grupo extremista Estado Islámico y llamó a los legisladores a “mostrarle al mundo que “estamos unidos en nuestra determinación” para combatir la amenaza directa que representa esa agrupación.
El presidente quiere una resolución conjunta en respuesta a las acciones de un grupo extremista que está imponiendo un control violento en Irak y Siria y ha matado a rehenes estadunidenses y de países aliados.
En una carta enviada a los legisladores que acompaña la propuesta entregada y a la cual tuvo acceso The Associated Press (AP), Obama señala que el Estado Islámico “representa una amenaza al pueblo y la estabilidad de Irak, Siria y el Oriente Medio, y a la seguridad nacional de Estados Unidos”.
La propuesta de Obama prohibiría “operaciones ofensivas duraderas”. Esa redacción busca cerrar la brecha entre legisladores opuestos a enviar tropas terrestres y aquellos que dicen que el comandante en jefe debería mantener esa opción.
Obama dijo que su propuesta no autorizaría operaciones de combate vastas, a largo plazo, como las de las guerras en Irak y Afganistán, con las fuerzas locales cargando con esa responsabilidad.
Dijo que quiere la flexibilidad de operaciones terrestres “en otras circunstancias más limitadas”, entre ellas misiones de rescate, colección de datos de inteligencia y el uso de fuerzas especiales en una posible acción militar contra líderes del Estado Islámico.
Obama planeaba discutir el asunto en la Casa Blanca el miércoles por la tarde.
En su carta, el presidente mencionó a cuatro rehenes estadunidenses muertos a manos del Estado Islámico y dijo que el grupo, si no es contrarrestado, “presentará una amenaza más allá del Oriente Medio, incluyendo Estados Unidos”.
La propuesta de Obama lanza un debate ideológico sobre las autoridades y límites que debería tener el comandante en jefe en la lucha contra extremistas, con el espectro de pérdidas de vidas estadunidenses.
La confirmación de la muerte de la trabajadora humanitaria de 26 años Kayla Mueller en vísperas de la propuesta añade nueva urgencia al asunto. Al mismo tiempo, costosas guerras en Afganistán e Irak han generado cautela entre legisladores sobre otra campaña militar extendida.
Obama ofrece limitar la autorización a tres años, extendiendo los poderes al próximo presidente y con eso el debate sobre renovación para lo que él ve como una batalla larga.
La propuesta no tiene limitaciones geográficas sobre dónde pudieran las fuerzas estadunidenses atacar a los extremistas y cubre al Estado Islámico y “fuerzas o personas asociadas”, definidas como aquellas que combaten junto o a nombre del Estado Islámico o “cualquier entidad sucesora en hostilidades contra Estados Unidos y sus socios de la coalición”.
Estados Unidos, Francia y Reino Unido anunciaron hoy que cierran temporalmente sus embajadas en la capital de Yemen, Saná, y pidieron a sus ciudadanos que abandonen el país debido a la complicada situación de seguridad.
El viernes pasado, rebeldes chiítas houthis forzaron la salida del presidente de transición, Abed Rabbo Mansur Hadi, y disolvieron el Parlamento. En días recientes numerosos opositores de la mayoría sunita salieron a las calles para protestar contra la toma de poder.
También se teme un aumento de los ataques de la red Al Qaeda, muy activa en Yemen.
El primer comunicado llegó desde Washington, donde la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, indicó que el país suspende las operaciones de su embajada y traslada a su personal temporalmente fuera de la capital. En cuanto la situación se estabilice se analizarán las opciones para volver a funcionar con normalidad.
“Recientes acciones unilaterales interrumpieron el proceso de transición político en Yemen, creando un riesgo de nueva violencia que amenaza a los yemeníes y a la comunidad diplomática”, indica el comunicado.
Por su parte, el secretario de Estado británico para asuntos de Medio Oriente, Tobias Elwood, anunció que la embajada de su país ha sido evacuada y que el embajador abandonó el país esta mañana. El país seguirá trabajando “para ayudar a Yemen a conseguir una transición política legítima y transparente en la que todos los yemenitas estén representados”, indicó.
A su vez, la embajada francesa en Yemen anunció que cerrará por tiempo indeterminado a partir de hoy. En un comunicado en su web, la legación pide a todos los franceses que abandonen el país lo antes posible, “por los recientes sucesos políticos y por motivos de seguridad”.
Los houthi pertenecen a la secta chiíta de los zaidíes, cuyos imanes gobernaron el norte de Yemen hasta 1962. Desde entonces han protagonizado varias revueltas contra los gobiernos sunitas en Saná.
Sus milicias armadas han tomado el control en las calles en numerosas regiones del país.
El líder houthi Abdel Malak Huthi argumenta la toma del poder con la intención de evitar que Al Qaeda gane aún más terreno. También Washington considera a la rama yemenita de la red terrorista como especialmente peligrosa y la combate con drones sobre el terreno.
La crisis amenaza con convertirse en un conflicto regional, después de que el Consejo de Cooperación del Golfo –formado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Kuwait y Omán– calificaran la toma de poder de los houthis como un golpe y anunciaran “todas las medidas necesarias” para defender sus intereses.
Estados Unidos y Arabia Saudita apoyaban al destituido presidente Hadi y acusan a Irán, de mayoría chiíta, de apoyar a los houthis, algo que desmienten los propios rebeldes.
AMN.MX/fm
