
WASHINGTON, 16 de julio (Al Momento Noticias).- El presidente estadunidense, Barack Obama, visitó la prisión federal de El Reno, en Oklahoma, donde se convirtió en el primer mandatario en visitar una instalación penitenciaria y hablar con los internos.
La visita de Obama es para pedir una reforma que “replantee” el sistema de justicia criminal, que ahora genera cárceles superpobladas, además de imponer estigmas a los ex convictos e impactar de forma desproporcionada a negros e hispanos.
Tras reunirse con seis presos encarcelados por delitos relacionados con las drogas y ver las condiciones de la prisión, el mandatario aseguró que son jóvenes que cometieron errores, no muy diferentes de los que él cometió.
“La diferencia es que ellos no tuvieron el tipo de estructuras de apoyo, de segundas oportunidades, de recursos que les habrían permitido sobrevivir a esos errores”, añadió Obama.
Los reclusos con los que platicó Obama reconocieron que hicieron algo mal y que están preparados para asumir la responsabilidad por ello. Y pidieron que se piense cómo la sociedad puede cambiar las vidas de los demás para que no se metan en líos.
En su visita, el presidente pudo entrar a una de las celdas, la 123, donde había dos camas, una ventana con tres barras, un retrete y un lavabo.
La reforma del sistema de justicia penal del país propone reducir las sentencias a los condenados por delitos no violentos relacionados con las drogas, los cuales afectan principalmente a los hispanos y a los negros.
Además, contiene medidas para ayudar a la reinserción en sociedad de antiguos convictos; rebajar la sobrepoblación en algunas cárceles al limitar el recurso al régimen de aislamiento. Así como hacer frente a los abusos sexuales a presos.
El mandatario se mostró “moderadamente optimista” de las perspectivas de aprobar una reforma de ese tipo en el Congreso, dado que varios senadores de la oposición republicana han comenzado a trabajar en el tema, entre ellos Rand Paul, John Cornyn o Charles Grassley.
En Estados Unidos hay alrededor de 2.2 millones de personas tras las rejas, es decir el 25 por ciento de los presos del mundo, cifra cuatro veces más alta que la de China y superior a la de los 35 países más importantes de Europa juntos.
“Tenemos que distinguir entre individuos peligrosos que necesitan que se les incapacite y se les encarcele, y jóvenes que están en un entorno al que se están adaptando, pero que podrían prosperar si se les da diferentes oportunidades, una visión diferente de la vida”, subrayó.
En 1980, el Congreso norteamericano aprobó una reforma para que los condenados por delitos de drogas tuvieran que cumplir un tiempo mínimo de prisión. Desde este año, la población carcelaria en el país se ha cuatriplicado.
Además, en 2010 se eliminó la disparidad entre las sentencias por posesión de cocaína en polvo y las relacionadas con el “crack”, hasta entonces mucho más duras. Esta legislación no tuvo un efecto positivo, por lo que muchos estadunidenses siguen cumpliendo largas condenas por ello.
La prisión de El Reno es de seguridad mediana y alberga a más de mil 280 reclusos.
AMN.MX/dsc
