
Mauricio Macri Foto: Reuters
BUENOS AIRES, 26 de octubre (Al Momento Noticias).- Con 97.06 por ciento de los votos emitidos en las elecciones del domingo escrutados, Mauricio Macri sorprendió y quedó muy cerca de ganarle a Daniel Scioli, el candidato oficialista apoyado por la saliente presidenta Cristina Fernández.
Scioli logró 36.8 por ciento, frente a 34.3 por ciento de Macri; casi un empate técnico que supone una enorme derrota para el peronismo oficial, que confiaba en ganar en la primera vuelta.
Ambos candidatos se disputarán la Presidencia en segunda vuelta o balotaje el próximo 22 de noviembre. En 2003 Carlos Menem y Néstor Kirchner pasaron a segunda ronda, que no se llegó a realizar por la renuncia del primero.
En esta ocasión, Macri se convierte ahora, por sorpresa, en el favorito para hacerse con la Presidencia de Argentina, lo que supondría un giro radical después de 12 años de kirchnerismo.
La victoria de Mauricio Macri tendría consecuencias regionales muy importantes porque Argentina era un puntal del auge de la izquierda Latinoamericana, que construyeron los Kirchner, Lula Da Silva, Hugo Chávez y Evo Morales con incorporaciones posteriores como la del ecuatoriano Rafael Correa.
En Argentina, para evitar una segunda vuelta un candidato necesita 45 por ciento de los votos o 40 por ciento, pero con 10 puntos de diferencia sobre el segundo lugar.
Sergio Massa, el legislador peronista de la ciudad de Tigre, fue el tercero más votado y puede ser un hombre clave en la campaña para la segunda vuelta.
Además, el peronismo sufrió otra derrota dramática: perdió la provincia de Buenos Aires con un candidato estrella y muy polémico, el jefe de Gabinete de Kirchner, Aníbal Fernández. Le ganó la opositora María Eugenia Vidal.
La noche electoral fue muy extraña, incluso el Gobierno retrasó la publicación de los datos oficiales durante seis horas, lo que generó todo tipo de especulaciones, hasta hubo pequeños “caceroladas” en algunos barrios del centro de Buenos Aires.
Antes de revelarse los datos oficiales, Scioli ya había dado un discurso, en el que apuntaba la posibilidad de una segunda vuelta aunque se decía ganador de la noche. Además, comenzó a atacar a Macri y preparar su campaña para la segunda vuelta.
Aseguró que Macri es el “candidato del ajuste”. “Si fuera por Macri no tendríamos asignación universal por hijo, YPF no sería estatal y tampoco Aerolíneas Argentinas”, criticó.
A su vez, Maurico Macri afirmó que lo sucedido ese día cambia la política de su país; además, aprovechó para iniciar también su campaña para la segunda vuelta, pidiendo a los votantes de todos los candidatos opositores “y hasta los de Scioli” que se sumen a la “Argentina del cambio”.
“Gracias a los laburantes que no tuvieron miedo y se animaron a apostar al futuro”, dijo Macri, que logró buena parte del voto de las clases medias y bajas que antes apoyaban al peronismo.
Además, el candidato de la coalición opositora ‘Cambiemos’ elogió “la lucha por la justicia social del peronismo”.
A Macri le basta con lograr una parte del 65% del electorado que no ha votado por Scioli para ganar en segunda vuelta, mientras Scioli tendría que hacer un vuelco total para ganar.
El peronismo ya no tiene la misma fuerza en Argentina como hace unos años. En 2011, Cristina Fernández logró su reelección con 54 por ciento de los votos, sin oposición.

Foto: El País
Los argentinos consideraron factores como que desde 2012 en adelante, la economía se ha mantenido estancada e incluso en 2014 una fuerte devaluación del peso derivó –por primera vez desde que el kirchnerismo está en el poder– en una inflación, que en la actualidad alcanza 25 por ciento, lo que superó las subidas salariales.
También los casos de corrupción se han multiplicado, y hasta el vicepresidente de Argentina, Amado Boudou, está procesado en dos casos por varios delitos. Los escándalos han afectado incluso a la familia de la presidenta, con el caso Hotesur.
Sin embargo, la jefa de Estado mantiene su popularidad por encima de 40 por ciento, sobre todo porque muchos votantes comparan el estado actual de su país con el de la crisis de 2001, antes de que el kirchnerismo llegara al poder, con un 57 por ciento de pobreza y un 25 por ciento de desempleo.
“Estamos votando en un país normal”, destacó la presidenta Fernández después de emitir su sufragio en Santa Cruz, la provincia donde empezó el kirchnerismo y donde logró conservar el poder con Alicia Kirchner, la hermana de Néstor, como candidata a gobernadora.
La victoria de su cuñada y de su hijo, que era el candidato a diputado, es un premio de consolación en un día de malas noticias para la presidenta, que tiene intenciones de refugiarse en el sur.
A diferencia de las primarias de agosto pasado, en estas elecciones no hubo denuncias de irregularidades, incluso se definieron como “las más controladas de la historia” ya que los partidos desplegaron a un ejército de interventores para evitar cualquier tipo de fraude.
En esta ocasión, más de 32 millones de argentinos estaban convocados a las urnas para elegir al presidente que los gobernará hasta 2019, de estos votaron 79 por ciento.
Los argentinos también eligieron 45 diputados del Parlamento de Mercosur (Parlasur) y la mitad de la Cámara de Diputados. En ocho provincias se renovaba un tercio del Senado nacional. En 11 se votaba al gobernador, legisladores provinciales, alcaldes y concejales.
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