
Nicole con sobrecapacidad intelectual, antes de ser considerada como tal, sufrió el rechazo de sus compañeros y de los profesores, quienes la etiquetaron como una niña indisciplinada, sólo porque aprendía más rápido que los demás y se levantaba de su lugar.
Ella es una pequeña de ocho años a quien no le agradaba el recreo y menos asistir a clases. Su estancia en aquella primaria fue un “martirio” porque su profesora además de reprenderla y reportarla todos los días a la dirección, no tenía amigos.
Durante el tiempo de descanso nadie quería jugar con ella, entonces se echaba a vagar sola por los pasillos contando las ventanas, las puertas o los “cuadritos” que estaban pintados en el patio del plantel donde cursaba la primaria, mientras que los niños jugaban, reían, gritaban o corrían.
La señora Zayda Assevo cuenta que su nieta además de haber aprendido a escribir y a leer antes de los cuatro años, era feliz cuando estuvo en el kínder y en preescolar. “Cuando llegó a la primaria comenzó su calvario”, se volvió triste y dejó de comer.
En el nivel preescolar, refiere la señora, Nicole obtenía los primeros lugares por ser muy aplicada e iba con gusto a la escuela. Sin embargo cuando ingresó a la primaria su vida dio un cambio muy drástico.
Su coeficiente intelectual alto, que la maestra no detectó, le permitía a Nicole aprender de manera rápida, lo que provocaba que se levantara de su butaca por aburrimiento, lo cual molestaba a su profesora y a decir de ella, originaba desorden entre sus alumnos.
Esas circunstancias provocaron que la niña fuera reportada todos los días por la maestra, quien se quejaba de la indisciplina, falta de atención de Nicole y de bajo aprovechamiento escolar, argumentos que no eran válidos para los padres de la pequeña, ya que en la clase de inglés y español su calificación era de 10.
El rechazo llevó a la pequeña a aislarse, volverse solitaria y triste. Pero no sólo eso, cuenta la señora Zayda que esa situación se convirtió en un grave problema, pues todas las mañanas la niña se negaba a ir a estudiar.
“Prácticamente la llevábamos a empujones y cuando llegábamos mi nieta se jaloneaba y comenzaba a llorar, pues no quería entrar a la escuela”.
Por la cantidad de reportes que fue acumulando, la maestra pidió a los padres que llevarán a Nicole con una psicóloga, quien luego de evaluarla determinó que la niña no tenía nada, sólo que le era difícil convivir con los demás.
“Nos dimos cuenta que no era justo, la niña sufría mucho, siempre estaba sola; era muy triste ver por lo que mi nieta estaba pasando: siempre cayada, reservada, sin ganas de comer”.
El gusto por la literatura y por los libros de corte médico y científico y además la rapidez con la que armaba los “legos”, llamó la atención de sus padres. Pensar que Nicole pudiera ser más inteligente que el promedio de los demás niños, los llevó a investigar acerca de los niños “genio”.
Narra la abuela de la pequeña que cuando llegaron al Centro de Atención al Talento (CEDAT), luego de hacerle una valoración y un examen psicométrico, diagnosticaron a Nicole con sobrecapacidad intelectual. “En ese momento todo cambió para mi nieta”.
“Teníamos la idea de que era muy lista, estaba tan informada por medio de los libros, leía libros de literatura y médicos. Nicole investiga, lee, escribe”, pero nunca pensamos que fuera una niña sobredotada.
A un año en el centro, “la vida le ha cambiado para bien, ahora es feliz, juega, corre, pinta, escribe, arma legos, platica con sus compañeros, ahora tiene amigos”, narra con agrado la señora Zayda en una charla para Quadratín México.
Nicole va muy adelantada en sus estudios, aun cuando está en cuarto de primaria, de acuerdo a sus conocimientos podría cursar el primero o segundo de secundaria.
El estrés y la depresión quedó en aquella primaria, ahora está muy integrada con sus compañeros y se dedica a leer libros de medicina, le encanta investigar sobre el corazón, el cerebro y sobre Albert Einstein.
En el CEDAT, nos platica Nicole, juega con sus legos porque no le agradan las muñecas, pues le aburren; estudia inglés, que ya lo habla muy bien, francés y está por iniciar el chino.
Del deporte le gusta la natación y el Taekwondo, que además ambos practica. Se entretiene leyendo, nos cuenta que ya terminó de leer El Quijote de la Mancha, El Fantasma de la Opera, El Origen de la Vida, El Mago de Oz, El Diario de Ana Frank y Moby Dick.
Además de interesarse por las matemáticas y español, le gustan las ciencias naturales, pues cuando sea grande quiere prepararse para ser un médico y “curar el cerebro”.
Mientras ese día llaga, ahora Nicole disfruta la escuela, dice su abuela, la señora Zayda Assevo, quien alerta a los padres de familia para evitar que sus hijos sufran o sean rechazados, por ello exhortó a las autoridades de educación para que promuevan y difundan mayor información sobre la sobrecapacidad intelectual.
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