
El próximo domingo seis mayo, será la segunda vuelta electoral (y definitiva), de las elecciones presidenciales francesas. Hasta el momento, el socialista François Hollande aventaja con seis puntos (53% a 47%), en las preferencias electorales, al derechista Nicolas Sarkozy, que busca reelegirse en el cargo.
Sin embargo, a pesar de esto, el equipo de Sarkozy “repite cada día que confía en que una gran movilización final de las fuerzas conservadoras dará la vuelta a los pronósticos en las urnas. De momento, no parece que los abstencionistas estén dispuestos a sumarse a la fiesta: el 82% de los consultados se dice seguro de votar el domingo, frente al 83% que lo afirmaba justo antes de la primera vuelta. La participación entonces fue del 79,5%.”
La encuesta, realizada por IPSOS para Le Monde, entre el viernes y el sábado, “explica que la leve mejoría de Sarkozy se debe al descenso de la fidelidad a Hollande entre los votantes de Jean-Luc Mélenchon (el 80% declara que le votará el domingo frente al 86% que tenía esa intención el 22 de abril), así como a un progresivo acercamiento de los electores del centrista François Bayrou a Sarkozy: el 40% dice que le dará su voto, frente al 32% que planeaba hacerlo hace 10 días.”
El sondeo también explica “que el electorado de Marine Le Pen no parece creerse el giro a la ultraderecha del presidente saliente, en sintonía con las declaraciones de la líder del Frente Nacional. La cota de votantes que planea apoyar a Sarkozy baja del 60% al 54%. También Hollande pierde terreno entre los lepenistas, pasando del 18% al 14%. Los electores de ultraderecha que piensan abstenerse o votar en blanco crecen con fuerza: del 22% al 32%”
En fin, la moneda está en el aire, veremos si los franceses deciden el cambio de conducción, en medio de la crisis financiera de la UE. Los resultados serán fundamentales, para los planes multinacionales a futuro, que buscan la reactivación económica de la región.
Con información de elpais.com
