
El decreto expropiatorio por el cual la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, pretender liquidar a la petrolera española Repsol del control accionario de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (mismo que tiene que ser aprobado por dos terceras partes del Senado), amenaza con desatar un conflicto diplomático de gran envergadura, entre la cono sureña nación y España, son mucho los intereses en juego.
En este contexto, la respuesta a la medida tomada ayer lunes por la mañana, hora local de Argentina, la dieron ayer mismo por la noche (hora local de España), los ministros de Relaciones Exteriores, José Manuel García-Margallo, y de Industria, José Manuel Soria, del gobierno presidido por Mariano Rajoy, después de una reunión urgente en el palacio de La Moncloa.
“El gobierno (español) condena con absoluta energía la arbitraria decisión del gobierno de la Republica Argentina”, fueron las palabras de “bienvenida” del canciller José Manuel García-Margallo”.
“Durante la conferencia, llevada a cabo en el Palacio de Santa Cruz, sede de la cancillería española, los ministros calificaron de “hostil” y “arbitraria” la expropiación y tildaron de “extravagante” la expulsión de los directivos españoles de la sede de la empresa en Puerto Madero”.
“Cualquier gesto de hostilidad en contra de una empresa española en el resto del mundo, el gobierno de España la interpreta como un gesto de hostilidad contra España y contra el gobierno”, subrayó Juan Manuel Soria”
Cabe subrayar que el gobierno español ha pedido que la medida argentina en contra de Repsol, se discuta de manera urgente en el pleno de la Comisión Europea, por lo que no sería de extrañar que el bloque en conjunto condenara el acto.
La molestia de los españoles, aparte del hecho mismo de la expropiación, se origina en que había un acuerdo verbal, pactado el 28 de febrero pasado entre ambos gobiernos, para resolver todas las diferencias por la vía del diálogo y la negociación.
Con información de clarin.com
