
Vaya tragedia la que vive el pueblo de Grecia y su gobierno después del ultimátum que les pusieran la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), para aplicar una serie de reformas muy radicales, tales como una rebaja de entre el 20 y el 25 % del salario mínimo (actualmente 751 euros brutos en 14 pagas), recortes del 20 % de las pensiones por encima de 1.000 euros y una disminución sustancial de los complementos que superen los 150 euros en todas las pensiones.
Estas circunstancias han propiciado, como era de esperarse, violentas protestas generalizadas, protagonizadas por amplios sectores sociales de aquel país, entre los que destaca la burocracia, ya que el plan también incluye el despido de 15 mil empleados gubernamentales.
Aunado a eso, el gobierno encabezado por “el primer ministro, el tecnócrata Lukas Papademos anunció a bombo y platillo que los líderes de los tres partidos políticos que forman el Ejecutivo interino habían llegado a un acuerdo sobre el programa de recortes que Europa y el FMI exigen para desembolsar los créditos”, sin embargo, en la tarde del viernes el gobierno se fracturó con la renuncia de un ministro y cinco viceministros”.
El problema radica en que si el gobierno no logra impulsar las draconianas reformas, los organismos financieros no le soltarán ni un centavo de los 130 mil millones de euros autorizados, por lo tanto, la nación entraría virtualmente en quiebra y los conflictos sociales se agudizarían, sumiendo a la zona euro, no sólo en una recesión económica, sino en la antesala de la desestabilización política.
Un asunto muy serio, que de una u otra forma tendrá sus repercusiones en América Latina, por más “blindados” que estemos…con información de elpais.com.
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