MOSCÚ.— El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia anunció la emisión de una orden de búsqueda internacional en contra de Pavel Durov, fundador y director ejecutivo de la plataforma de mensajería Telegram. Las autoridades del Kremlin acusan al empresario de 41 años de presunta “complicidad con el terrorismo” en el marco de una investigación penal por actos de sabotaje.
Según el comunicado oficial de los servicios de inteligencia rusos, la administración de Telegram se habría negado a eliminar diversos canales, grupos y herramientas automatizadas que son presuntamente utilizados por la inteligencia ucraniana para el reclutamiento y la coordinación de actividades delictivas.
Entre los señalamientos específicos, el FSB acusó a la plataforma de no dar de baja un bot de citas denominado “Leo Match”, a través del cual agentes ucranianos habrían contactado a decenas de jóvenes rusos para chantajearlos e incitarlos a cometer agresiones contra fuerzas de seguridad y sabotajes a la infraestructura energética y de transporte del país.
Situación legal y contexto internacional de Durov
Pavel Durov, nacido en San Petersburgo y nacionalizado francés y emiratí, reside actualmente fuera de territorio ruso y ha sostenido un largo historial de disputas con Moscú en materia de privacidad y libertad de expresión. Esta medida se suma a los procesos legales que el empresario ya enfrenta en Francia desde 2024 por no aplicar moderación frente a contenidos criminales en la aplicación, de los cuales logró una flexibilización en sus medidas cautelares durante 2025.
Tras la difusión del comunicado de la autoridad rusa, la cuenta oficial de Telegram en la red social X reaccionó de manera irónica publicando un gesto obsceno hacia la cámara, mientras que los defensores legales de Durov evitaron emitir comentarios formales.
⇒ La orden de aprehensión contra el líder de Telegram forma parte del endurecimiento de los controles digitales promovidos por el gobierno ruso tras más de cuatro años de conflicto militar en Ucrania.
Mientras las autoridades han intensificado las restricciones contra aplicaciones extranjeras como WhatsApp y Telegram, el gobierno de Moscú continúa impulsando el uso de plataformas bajo control estatal como “Max”, en un intento por centralizar la mensajería interna y frenar el uso de canales cifrados no regulados.
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