Maestros alarmistas

Maestros alarmistas

 

Y se quejan de que los periodistas somos los amarillistas, los hijos del maíz que desinforman, y toda esa clase de virtudes que nos atribuyen. Los aceptamos: son gajes del oficio.

Pero lo que no tiene nombre, es que maestros alertados por la pérdida de sus canonjías otorgadas por sus respectivos sindicatos, se aboquen a desinformar de manera sensacionalista a la población para justificar su lucha.

En los personal, considero que la Reforma Educativa es buena en teoría, porque en la práctica la clase política no tiene la autoridad moral para avaluar, ni siquiera para ser quien controle las plazas que alguna vez dejó en manos de los corruptos sindicatos con tal de beneficiarse electoralmente.

Pero en la realidad, es que el estado es quien debe controlar los puestos de trabajo y no una cúpula que con el tiempo se ha ido enriqueciendo por la venta de plazas. Eso es ya intolerable.

Creo también que es válido que se evalúen a los maestros, porque es de las pocas carreras (como los médicos y los abogados) que no se pueden permitir ni tolerar fallas, porque está en juego la vida de un ser humano.

Tampoco creo que sea el verdadero maestro el que esté orillado a realizar las manifestaciones que dice realizar en aras de “impedir” la “privatización de la educación”, entre otros argumentos risibles más. Los que verdaderamente pierden con la reforma educativa, son los corruptos líderes sindicales que pierden fuerza al no poder controlar la asignación de plazas y que vuelven obligados a la esencia del sindicalismo: la defensión de lo estrictamente laboral. Ya no dispondrán de tráfico de influencias (y el dinero ilícito que genera) para disponer del futuro de un maestro.

El fondo de estas protestas es palpable en los argumentos que los líderes transfieren a sus agremiados: que se va a privatizar la educación, que van a desaparecer las escuelas públicas, que los padres de familia van a pagar más, entre un montón más de patrañas.

No se vale lo anterior: desinformar a la población en aras de meros intereses sindicales. Los argumentos alarmistas del magisterio sólo buscan “alertar” a padres de familia de una “crisis”, en escenarios de catástrofe imaginarios. Están peor que periodistas, la verdad. Se han vuelto en poco tiempo especialistas del sensacionalismo.

Ya hay escuelas privadas desde hace mucho, y, efectivamente han crecido al vapor (también sin control de calidad, a excepción de algunas con prestigio) por la gran demanda que hay. También porque es difícil conseguir en una escuela pública un espacio, y que también se presta a las corruptelas para la entrada de los alumnos.

Lo de desaparición de la educación pública, pues, sin mayor redundancia, la verdad es una jalada.

¿Qué los padres de familia van a pagar más? Siempre terminan haciéndolo: basta recordar quiénes son los que piden cuotas de ingreso, cuotas por esto, cuotas por lo otro, cooperación para esto, cooperación para lo otro, etc. ¿A poco todo lo ponen los sindicatos?

Se quejan los maestros de las condiciones deplorables con las que trabajan… Y seguramente por eso piden (vía sindicato) que los asignen a plazas urbanas para no lidiar con las miserias de la zona rural. ¿De cuándo acá ha sido una urgencia preocuparse por las condiciones en que se encuentran las aulas? ¿Por qué no ha sido esa una bandera constante para realizar movilizaciones como las que realizan ahora?

La realidad es que las circunstancias deficientes en que trabajan los maestros existen  porque la realidad los ha alcanzado: ni los sindicatos pugnan enérgicamente por cambiar sus condiciones, ni los gobiernos actúan en consecuencia porque tienen contubernio con las cúpulas sindicales. Esa complicidad que a la larga está resultando cancerosa y de alto contagio para ambos entes.

¿Por qué ahora tanta preocupación de los maestros por los padres de familia? Porque quieren contrarrestar esa estrategia del gobierno federal: ir involucrando a los jefes de familia en el asunto de la educación. Como ejemplo tienen a Oaxaca, donde el gobierno ha apoyado a las familias para que presionen a los maestros faltistas y les pinten un ultimátum a sus constantes protestas.

La realidad es que tantos años de esa confabulación gobierno-magisterio causó mucho daño al país y el divorcio está saliendo más caro. Escasa operación política, la poca información de inteligencia oficial, la falta de tanates para hacerlo, son algunas de las tantas causas que mantienen en jaque al estado y la población.

¿Que los maestros acusan de traidores a sus líderes? Sí, seguramente… ¿por qué entre sus protestas no piden sus renuncias? Ya mero van a pedir las cabeza de quien los cilindrea.

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