Javier y sus 40 ladrones

Javier y sus 40 ladrones

 

Archivo Redes Sociales

La negación de todo lo que sucede es un habitual acto de Javier Duarte de Ochoa. Miente, siempre miente. Cuántas veces hemos escuchado desatinos como: “Antes, señaló se hablaba de balaceras y  asesinatos mientras que ahora sólo se reportan robos a negocios, de frutsis y  pingüinos en tiendas de conveniencia”. Mientras que la realidad ha azotado a la entidad veracruzana con cientos de desaparecidos, fosas clandestinas, cementerios repletos de cuerpos al aire libre. Miles de cuerpos lo integran y pese a que los colectivos de desaparecidos le exigen a la Fiscalía General del Estado de Veracruz determine la identidad de estos, jamás mueve un dedo.

El dispendio es un tema por todos conocidos. En estos momentos, derivado del hurto que no tan sólo Javier Duarte de Ochoa orquestó del dinero público, sino toda la “banda” de hampones que antes de su ingreso a administración de Fidel Herrera Beltrán, eran literalmente unos “pelagatos” en su gran mayoría –incluido Herrera y Javier Duarte- y hoy, ostentan millonarios bienes en el estado de Veracruz, hoteles –como es el caso de Arturo Bermúdez que tiene un hotel de cinco estrellas en Chachalacas llamado “Punta Real”- como también en Europa y Estados Unidos.

Hace apenas unos días, conocí a una gentil abuelita quien dijo conocer a la madre de Javier Duarte cuando este era un párvulo. “Cecilia cambio mucho –arremetió la señora Esperanza- ahora no le da vergüenza presumir su piso en España que su hijo le está poniendo, cuando sabe que es producto de todo lo que se ha robado (…) Todavía recuerdo cuando ella era una buena mujer, tenía una panadería, ella misma hacía las compras de los insumos para elaboración del pan, una mujer muy trabajadora y más que se quedó sola con la crianza de sus tres hijos (…) Todavía recuerdo a Javier llegar de la escuela junto con sus hermanos y tenían que hacer su deberes escolares y luego ponerse ayudar a su madre en la panadería (…) La verdad no entiendo que nada de aquellos tiempos se les haya quedado en la memoria, ni a Cecilia ni a Javier (…) Son unos desgraciados”. La señora es propietaria de una vulcanizadora, establecimiento que maneja uno de sus hijos.

A nivel nacional, los señalamientos son más que evidentes sobre el hastío que ha generado en la cúpula del PRI y de la presidencia de la República. La noticia que emitió la periodista, Claudia Guerrero Martínez y luego directamente de Miguel Ángel Yunes Linares sobre la posible separación del cargo de Javier Duarte de Ochoa, fue por demás decirlo, emblemática para todos los veracruzanos. Como siempre, la información fue negada por parte del ya posiblemente –en unos días- ex gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa –hay que repetirlo mil veces para que se haga realidad-. Pero los medios nacionales como José Cárdenas, daban fe sobre su posible separación al cargo emitido por el mismo Manlio Fabio Beltrones, líder nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La información estaba dejando de sentirse como un “borregazo”, como muchos periodistas y corresponsales afirmaron en el estado de Veracruz. La posible recisión del puesto, es anheladamente esperada por parte de todos los veracruzanos, quienes realmente le demuestran su repudio en las redes sociales.

Lo indignante amable lector es que como siempre el Partido Revolucionario Institucional pretenda darle “chance” para correr en la deseada –por los veracruzanos-separación a la gubernatura. El partido debe de asumir que debe de actuar con responsabilidad al rendirles cuentas legales a este sujeto y a la “bola” de hampones que muchos de ellos son ahora diputados federales. Debe de asumir el PRI su compromiso real con la sociedad veracruzana, con las familias de los periodistas asesinados desde que tomó protesta Javier Duarte como  gobernador [17 muertes para ser precisos]; con los sectores golpeados como los jubilados del Instituto de Pensiones del Estado y los estudiantes de la Universidad Veracruzana por los policías a cargo de su protegido favorito, Arturo Bermúdez; por los secuestros que éstos perpetraron, como es el caso de los cinco jóvenes levantados por policías y luego dos de ellos localizados en cenizas; por el hurto cometido en agravante a los Juegos Centroamericanos del Caribe 2014, a los proveedores, al sector salud –todos los hospitales en el estado en crisis-, a los 212 ayuntamientos, a los proveedores, a los jóvenes becados en el extranjeros a quienes abandonó cobardemente a su suerte y ahora estudiantes de maestrías y doctorados tienen que lavar platos para poder subsistir. En fin, una larga lista de afectados. No hubo un solo sector al que no hubiera golpeado, saqueado y arremetido.

¿No merece la cárcel un sujeto que orquestó la peor crisis financiera, social, económica, educativa, de salud, de infraestructura y de seguridad en el estado de Veracruz?

La noticia llegó al tuitero Javier Duarte de Ochoa, quien apresurado ordenó a sus asalariados de Comunicación Social desmintieran la información sobre su separación.  En una entrevista en un medio estatal al que visitó sus instalaciones respondió ante el cuestionamiento del reportero y ahí mismo dijo mañana estará reunido con Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación. Una reunión por supuesto extraña, luego de su tan anunciada y deseada renuncia al cargo.

Qué tan ciertos son los rumores -preguntó el periodista quien fue interrumpido por la voz chillona del gobernador respondiendo- “Falsos, son completamente falsos”. Luego el reportero le pidió su opinión sobre que había sido Yunes Linares quien había dado a conocer dicha información y respondió: “No me merece ninguna opinión (…) Simplemente decir que son falsos los rumores”. El reportero finalmente cuestionó sobre la declaración de Manlio Fabio Beltrones, quien sostuvo en una entrevista en Villahermosa, Tabasco que Javier Duarte debe de rendir cuentas ante los reclamos sobre corrupción que enfrenta.

“Javier Duarte deberá de estar presentando, obviamente, cuentas concretas y verdaderas a los veracruzanos” dijo Beltrones.

“Estoy totalmente de acuerdo con mis presidente de mi partido (…) Todos, no tan sólo un servidor, todos los que tenemos una responsabilidad administrativa debemos de rendir cuentas” cínicamente respondió el aun gobernador –para infortunio de los veracruzanos-.

Javier Duarte de Ochoa seguramente ha perdido la tranquilidad. Se ha esfumado de su cuerpo. Se vaya del gobierno en breves horas, días o cuando culmine su mandato, ya no duerme. Su destino será huir como lo que es, un delincuente. Cuando Fidel Herrera Beltrán lo asignó a este encargo público, Javier Duarte de Ochoa sabía que ganaría la “lotería” sin comprar un boleto y Fidel Herrera lo preparó para tapar todas y cada una de sus tropelías. Ambos hundieron al estado. La diferencia que a uno lo protegió el gobierno peñista y lo envió a España exiliado. ¿Qué planes tendrá Peña Nieto para un tonto gobernante como Duarte.

P.D. Absurdo pero cierto. El gobernador Javier Duarte primero dice que nunca desvió miles de millones de recursos públicos. Dijo que estos se utilizaron para fines públicos, pero que ni un centavo se encuentra en su bolsillo. Le avienta la “bola” directa a su partido. También dice que él le recomendó a Yunes Landa criticarlo para que no cargue con los errores de su administración. Caray, el gobernante cada día más desatinado y obtuso.

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