En la guerra de las jurisdicciones entre la autoridad –sobre todo cuando son gobernados por partidos políticos diferentes- quien al final de todo el esa fricción, el qué paga siempre los “platos rotos” es la propia ciudadanía.
En el inicio del gobierno municipal de Miguel Ángel Yunes Márquez, anunció que la dirección de Tránsito Municipal sería nuevamente controlada por el ayuntamiento, luego de que se había podido constatar la ingobernabilidad vial que sufría Boca del Río a causa de la incompetencia del gobierno de Javier Duarte de Ochoa.
Cómo siempre la reacción del ejecutivo estatal fue accionar una guerra de jurisdicción, aludiendo que el gobierno municipal boqueño no había cumplido cabalmente con la solicitud administrativa para que la entidad le devolviera el control de dicha área. Y si antes no existía ni un tipo de interés por parte del gobierno estatal, de la noche a la mañana al director de Tránsito y Transporte en el estado, Roberto López Santoyo, le entró el deseo de protagonizar operativos para sancionar a todos los automovilistas que transitaran por el municipio de Boca del Río.
En fin, esta recurrente forma de gobernar de Javier Duarte de Ochoa es la que mantiene el hartazgo social. El día de ayer, la dirección de Tránsito del gobierno del estado, sin tener la capacidad jurisdiccional para protagonizar acciones viales, montó un operativo en el fraccionamiento Virginia -en la avenida Las Flores para ser exactos- donde con grúas de Xalapa, se llevaban cuanto carro encontraban mal estacionado.
Lo curioso del “operativo” es que en el momento que los propietarios de las unidades que estaban siendo sancionadas por “la autoridad”, eran literalmente advertidos que su automóvil no sería llevado a Tránsito municipal de Boca del Río, sino al del municipio de Veracruz o hasta la ciudad de Xalapa, por lo tanto, que si no querían viajar hasta aquellos municipios, se “arreglaran” en el lugar aportándoles una estrepitosa cantidad de dinero por liberarlos.
Indignante, tanto por parte de la autoridad como del ciudadano. Para que exista un servidor público corrupto, debe de existir un ente corruptible. El problema es que el ciudadano es ignorante y se espanta ante los actos de ilegalidad que comenten quienes son nuestros empleados.
Lo recomendable es tomarles muchas fotos a estos corruptos burócratas para evidenciar la acción ilegal que están ejecutando. Dejarlos que los multen y que le den la papeleta correspondiente anotando el nombre del agente del Tránsito que está levantando la infracción. Todo esos elementos amable lector, le servirá para demandar al estado por actos ilícitos y abuso de autoridad ante el Ministerio Público de Boca del Río.
Es imperdonable que por el “chistecito” del gobierno de Javier Duarte de Ochoa de molestar al gobierno panista, a quien termina agrediendo es al propio ciudadano, quien se encuentra en medio de toda su guerra.
Sin considerar al final de toda la “mala leche” gubernamental quien sufre verdaderamente los embates que se ha padecido en estos casi cuatro años de gobierno, es el propio ciudadano. El gobierno estatal no le ha elevado el rango de madurez para administrar tan importante estado. Los veracruzanos se encuentran secuestrados por el mal ejercicio, por novatos, por personas que realmente son improvisadas, pues lo único que han sabido hacer bien, es aprovecharse de la oportunidad para enriquecerse a manos llenas.
Revisar amable lector la currícula de todo el gabinete estatal, podrá constatar de primera mano que ninguno de los servidores públicos de “alto” nivel, cuenta con el nivel básico elemental necesario –ni de perfil ni intelectual- para poder ejercer el cargo que ostentan.
La rapiña es evidente. Personajes realmente de mala monta, los vemos haciendo política en la actualidad. Por eso vemos a sujetos de bajísimo nivel como Marlón Ramírez Marín quien actualmente se ostenta como subsecretario de Gobernación, quien ha logrado posicionarse dentro de la política no por su capacidad e intelecto –un ser vulgar e incapaz de argumentar un comentario serio e inteligente- sino por su habilidad y arte de hacer lo que sea para distinguirse de los demás.
Un Harry Grappa, actual secretario de Cultura y Cinematografía en el estado, quien hizo de todo para poder eliminar políticamente a su antecesora, Leticia Perlasca Núñez, pues le estorbaba en todos y cada uno de los “negocios” turbios que ha ejecutado en la actualidad al canalizarse todos y cada uno de los eventos que el estado ejecuta a sus siete negocios particulares.
En fin, amable lector, una revisión del gabinete, le podrá brindar la posibilidad de constatar de primera mano la causa de que estado de Veracruz se esté desmoronando. La falta de oportunidades, de obras, la inseguridad, el desempleo, la decadencia, la ingobernabilidad estatal, no es fortuita, se ha logrado por el dedicado e impetuoso esfuerzo de parte del gobierno, quién está preocupado por gastar a manos llenas el dinero de los veracruzanos y otro tanto, desviarlos a sus cuentas personales.
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