
Resistiré a esta persecución porque soy absolutamente inocente.
Silvio Berlusconi
Berlusconi –viejo zorro, frio y calculador- promovió en 2008 la ley Alfano que establecía que los cuatro mayores dirigentes del Estado: presidente de la República, primer ministro y presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, no podía ser juzgados por ningún delito no relacionado con su cargo mientras estos permanezcan en el gobierno. Pero la Corte Constitucional de Italia declaró en octubre de 2009 a la ley Alfano como inconstitucional, pues vulneraba los artículos 3 (igualdad ante la ley) y 138 (proceso legislativo) de la Constitución.
Il Cavaliere (El Caballero) –como se le dice en ciertos círculos italianos- fue sentenciado acusado del delito de prostitución de menor y abuso de poder; en el primer delito por haberse demostrado el pago que realizó en 10 ocasiones –durante 2010- a Karima El Mahroug, bailarina marroquí - cuando esta era menor de edad- por pasar varias noches en la residencia privada de Berlusconi entre febrero y mayo de 2010.
El segundo delito –abuso de poder- al haber utilizado su posición de jefe de gobierno para liberarla en mayo de 2011 después de que fue detenida por el robo de 3000 euros a una compañera de habitación.
Aunque se trata del primer fallo por el llamado caso Ruby, ya que Berlusconi tiene dos oportunidades más para recurrir la sentencia, según el andamiaje jurídico de Italia; éste sienta un antecedente importante para el Derecho en el mundo y se convierte en paradigma contra la impunidad.
Lo que la oposición italiana no pudo lograr, lo consiguió la chica conocida como “Ruby robacorazones”, quien llegó a Sicilia, sur de Italia, con su familia en 2003; la misma que tiene tres hermanos y que a la edad de 14 años huyó de su casa. La que tras robos -casi de famélico- estuvo en varios centros de corrección para menores en Sicilia y Génova, de donde solía huir, hasta que fue descubierta en una discoteca de Milán, por Nicole Minetti, ex asistente y ex consejera regional de Berlusconi y llevada a fiestas que él organizaba.
Paradojas de la vida, Berlusconi, quien se expresaba de las mujeres como objetos, fue puesto en su lugar precisamente por mujeres, tres juezas, una fiscal y una acusada.
El poder judicial de Italia ha dado un paso importante, romper el mito de la intocabilidad de los ex presidentes. Detener la impunidad con la que este personaje se había manejado, y también mandar un mensaje, el poder político y económico no pudo comprar a la justicia.
¿Será posible ver casos así en nuestra patria mexicana?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
