El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir
Einstein

Que alguien manifieste sus convicciones religiosas, debería ser como expresar sus preferencias sexuales, podemos o no coincidir con sus gustos o apetencias, pero respetamos que las haga guardando las formas y siendo prudente al ejercer esa libertad.
Porque como dice Rawls: “(…) en una sociedad justa, las libertades básicas se dan por sentadas, y los derechos, asegurados por la justicia, no están sujetos al regateo político ni al cálculo de intereses sociales” (Teoría de la Justicia).
Pero cuando alguien utiliza esa libertad con un cálculo político, y pretende que el hecho u omisión tengan una influencia que beneficie a su proyecto personal y político; aprovechando el cargo que desempeña y la infraestructura a su disposición, las cosas son diferentes.
Son diferentes cuando se utiliza al personal del Estado Mayor Presidencial para revisar las pertenencias de todos aquellos que buscaban a ingresar al recinto a la misa. Las cosas son diferentes cuando quien en ejercicio de su creencia religiosa se hace acompañar por cerca de 25 guardias y su familia, y dispone con su sola presencia de la libertad de los demás con quienes comparte su convicción religiosa.
De ahí que sean debatibles los límites del ejercicio de la libertad religiosa de quienes ostentan un cargo público; no en función de limitar su creencia o fanatismo personales; sino en función de la maliciosa actitud con la cual la ejercen.
Y eso es lo que ha estado ocurriendo en las ultimas semana con el tema político religioso; ayer la exsenadora panista y ahora esposa del señor Calderón, Doña Margarita Zavala, participó en la misa que ofició otro señor, Norberto Rivera Carrera en el inicio de la Jornada Nacional de Oración por la Paz. Ahí la panista de cepa, dio lectura a una petición que preparó por los mexicanos: "Te pedimos, Señor, por nuestro querido México. Dale a tu pueblo mexicano la paz, la esperanza, la justicia y la dignidad”.
Lo cruel de su alabanza es que esa misma estrofa discursiva, bien pudo haberla hecho en la comodidad e intimidad de su hogar, a su “señor” esposo, que ostenta hoy mismo un espacio en la oficina de Los Pinos.
Y es que ayer, a su llegada al templo mariano, los peregrinos se encontraron con la novedad de que cada en una de sus entradas había arcos de seguridad. Y que era necesario hacer una revisión a sus pertenencias.
En su intervención Norberto Rivera, sostuvo que México es un país convulsionado y herido por la violencia, y por ello la necesidad de orar por la paz y la reconciliación. Y advirtió también que el poder de la oración, es más eficaz que el poder de las armas.
Pero parece que la intervención de Rivera Carrera llega un poco tarde, nada más 50 mil muertos y más de la mitad de esa cifra desaparecidos. Después de 5 años en los que el anfitrión principal de la homilía e ayer decidió iniciar una guerra que después advirtió no es guerra.
Cuando al principio advertí que el ejercicio de este derecho debe ir acompañado del respeto y la prudencia, no sostuve porque con su visita de ayer Calderón manda un mensaje de intolerancia contra quienes participaron en el debate sobre la laicidad del estado, luego de que fue aprobada en la Cámara de Diputados la reforma al artículo 24 de la Constitución.
La reforma aprobada, elimina el apartado que señala que todo hombre es "libre" para profesar creencia religiosa. Y lo cambia por "Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado”. "Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política"
Insisto, lo que se cuestiona no es el hecho de que “Toda persona tiene derecho a la libertad (…) de religión (…) de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias”, sino a la forma en cómo se utiliza esa libertad; porque argumentar que el señor Calderón entra en considerando de “toda persona” es una falacia, esa expresión “toda persona” lo exenta de la persona común y corriente, y ayer mismo lo demostró con el operativo que se monto por su sola presencia en la Basílica. Al final de la ceremonia, el ocupante de la silla del águila, saludó a los peregrinos y se oyeron porras y aplausos para él y su familia.
Con ese hecho el objetivo estaba cumplido, lograr un impacto mediático y mandar el mensaje que en el ejercicio de su derecho, el de los otros mexicanos, es lo de menos. Logro comunicar que mientras el poder este bajo su disposición, su voluntad se seguirá imponiendo, y que si para ello es necesario hacer alianzas con el pasado, no dudara en hacerlo.
Ese, el religioso parece ser un tema más de la agenda de cara al 2012 y al parecer ninguno de los candidatos está dispuesto a tratarlo de frente. En fin… ¿Será que los mexicanos no les pediremos un posicionamiento en la plataforma electoral?
Por hoy es todo, nos leemos la próxima. Carpe diem.
