INDIO. NACO

INDIO. NACO

No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.
Gandhi

En estos días en los que las diferencias pequeñas o gigantes, se ahondan, he escuchado, visto y leído un sin número de descalificaciones, muchas de ellas sacadas de los frascos del racismo más vil.

Los descalificativos no han guardado distancia o posición en el espectro ideológico, ya sean de izquierda o derecha, han salido. Lo más común que ha salido para descalificar al oponente es decirle: Indio o llamarle Naco. Por ello me he permitido compartir con ustedes un análisis grosso modo de ambos conceptos.

El primero indio o indígena ha sido utilizado según se quiera referir, utilizar o descalificar. Como bien lo señala Alcides Reissner: El indio nace como concepto léxico y como categoría social en condiciones bien determinadas y precisas con el advenimiento del dominio colonial de los conquistadores (1)

Al descubrimiento de América, Cristóbal Colón definió como indios a los habitantes que encontró en lo que erróneamente llamó las Indias. Es así que con el descubrimiento se inicia la existencia del indio y coincidentemente también la del diccionario español, ambos de 1492.

Es en 1600 cuando el “vocablo indio aparece por primera vez como entrada de un diccionario bilingüe” 1600 (?): Viridarium Linguae Latine. Indio, Indus.(2)

En el ejemplo anterior sólo se hace mención a la palabra y a su traducción en latín sin precisar de qué indio se trata si de los indios occidentales u orientales.

Durante el siglo XVII, el indio empieza a cobrar ciertos rasgos de “caracterización geográfica” pues se cita su procedencia de las indias aún sin mencionar ¿qué indias? La primera mención de la entrada indio en un diccionario de lengua (no bilingüe) se produce en el primer cuarto del siglo XVIII.

La aferrada idea de no incluir el concepto de indio en los diccionarios obedece más a una actitud de racismo y menosprecio que de olvido. Ya que no fue sino hasta el siglo XIX cuando aparecen ya los primeros acontecimientos que influirán en la imagen del indio, nos referimos a los movimientos de independencia.

Es quizá en 1879 cuando se da una definición más real de indígena: El que es natural del país, provincia o lugar de que se trata. Etimología: latín indígena, nativo de un país hablándose de hombre y dioses; de hindú, antigua forma de in, en, dentro, y de genere, engendrar: engendrado dentro, en el país.

Pero para el caso de América, esta concepción cambio. Particularmente en México Indígena es “la persona que presenta rasgos físicos, culturales y lingüísticos asociables a los antiguos pobladores de estas regiones, es decir, a los identificables como indios” (4).

Sin embargo “el indígena mexicano no es todo aquel que haya nacido y sea natural de México (…)” como lo indica la etimología. “Solo lo es aquel que tiene como antecesores (?) a los originarios habitantes prehispánicos de México” (5).

Alcides Reissner señala que en nuestro país la palabra indio es sinónimo de indígena, e indigenismo se refiere a ambos vocablos indistintamente. Sin embargo, para el criterio social el indígena que viste a la diferente, habla español, maneja valores culturales occidentales, posee bienes y tiene a su servicio indios, ya no es considerado como indio, para este criterio el indígena es más bien aquel individuo que está llamado a desempeñar funciones consideradas como intrascendentes y que son mal remuneradas. “La muchacha” “La chacha” “es indita” son las expresiones.

Jesús de la Fuente señala que el indio en México no es definido racial, sino culturalmente. Hoy “llamar a una persona indio cuando no lo es, expresa el interés por señalarla con características culturales y condiciones sociales, precisamente las que corresponden a la condición del indígena” (6).

Paralelamente a esto se ha recurrido a otro concepto, y es la palabra “naco”,  es este adjetivo el más temido y rechazado por el mexicano pues se utiliza como insulto, recurso de burla y menosprecio. Bonfil Batalla lo expresa bien:

Antes se les llamó plebe, hoy se emplea otro término que ya alcanzó arraigo; son lo nacos. La palabra de innegable contenido peyorativo, discriminador, racista, se aplica preferentemente al habitante urbano desindianizado, al que atribuyen gustos y actitudes que son una grotesca imitación del comportamiento cosmopolita al que aspira las élites, deformado hasta la caricatura por la incapacidad y falta de cultura de la naquiza. Lo naco, sin embargo designa también todo lo indio (…) la ciudad se resguarda de su realidad profunda (7).

Una idea central que debe quedar clara, es que era la expresión que se utilizaba originalmente para discriminar a quien no era peninsular puro. En esta hipótesis, todos los no nacidos en el viejo continente somos nacos.

¿Se identifican? O acaso la han utilizado para diferenciarse o quererse diferenciar  de los “otros”. No se sienten mal cuando los llaman “nacos” por ser de izquierda, los derecha también lo son. Así que la próxima vez que quieran utilizar estos dos conceptos para referirse o querer desacreditar. Piénsenlo. Nos leemos la próxima. Carpe Diem.


1. Raúl Alcides Reissner, El indio en los diccionarios, INI, México 1983, pp. 15, 16, 18.

2. Ibídem. pp.63, 79, 81.

3. Ibídem. pp.82, 106,116.

4. Idem, p. 37.

5. Idem, pp. 37, 38.

6. Idem, p. 70

7. Ibidem, p. 73.

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