El misterio de los candidatos

El misterio de los candidatos

El voto de castigo es ambivalente: sufre el que pierde y el elector con el efecto boomerang  

Más allá de las posiciones negociadas y de los compadrazgos, elegir candidatos en un sistema electoral competitivo, es una decisión complicada, una mala selección puede llevar al derrumbe del proyecto. José Antonio Meade es un ejemplo contundente de lo anterior. 

Caso contrario, fue el de los pasados comicios locales en Coahuila e Hidalgo, en donde, contra todo pronóstico, el PRI se alzó con la victoria. En este sentido, conociendo la mala fama del ex partidazo, es difícil suponer que la ciudadanía haya dado su voto al tricolor, la primera interpretación, es que las y los aspirantes, fueron de las simpatías del respetable.  

Otro ejemplo, del misterio de un suspirante triunfador, es el del todavía secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño que, pese a sus pésimos resultados como funcionario, encabeza las encuestas para ganar la gubernatura de Sonora. 

¿Por qué los y las sonorenses prefieren a un personaje ineficaz, cuando la inseguridad es un fenómeno que afecta a toda la sociedad?, quizá una hipótesis válida sea que, en este caso, haya una inclinación por el lopezobradorismo del postulante. 

Pero si lo anterior tuviera sustento, nos indica (Perogrullo dixit), que no existe una tendencia nacional en cuanto a las preferencias: mientras en Coahuila le dan respiración artificial al revolucionario institucional, en Sonora pareciera que quieren a MORENA, aun cuando la actual mandataria, Claudia Pavlovich, es de las mejor evaluadas en todo el país. 

Por lo tanto, escoger a los pretendientes, se puede convertir en un asunto en el que la realidad, puede matar a la percepción.  

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