
De acuerdo a la vox populi (vox Dei, dicen), son culpables aunque demuestren lo contrario
El profundo y quizá irremediable deterioro de la imagen pública del presidente Peña Nieto, revela al mexiquense como un hombre que tiene poca tolerancia a la frustración.
Fuera de su “vientre político-materno” toluqueño, Peña se muestra poco lúcido para enfrentar las circunstancias adversas. Le ocurre lo mismo que cuando no tiene teleprompter: carece de claridad discursiva.
Sin el cobijo de su televisora de cabecera y sus zonas de confort, el Tlatoani se muestra “desnudo”, angustiado: no entiende por qué no lo entienden.
En ese sentido, respecto de las acusaciones de otro conflicto de intereses de su mujer, Angélica Rivera, por la propiedad y pago del predial de un apartamento en Miami, Peña responde así al periodista Joaquín López Dóriga: “Es un amigo que está allá y que efectivamente le hizo un favor. Una única ocasión de 11 años que tiene la propiedad, en una única ocasión porque mi esposa estaba aquí y le dijo: 'Oye, ¿puedes cubrir el impuesto predial? Yo te lo cubro aquí'”, dijo Peña. “Como de hecho ocurrió’.
Una pregunta (admitimos que de “mala leche”) ¿acaso no hay transferencias bancarias México-Florida?
Sobre las acusaciones de que el “amigo que está allá” es el empresario Ricardo Pierdant y que el señor tendría intención de invertir en los puertos mexicanos, de acuerdo al rotativo inglés The Guardian, el mandatario afirma: “Me parece una calumnia y de las calumnias e infamias quedan manchas”. Concluimos que no ha leído a Díaz Mirón.
Un depa de lujo en Miami comprado con “el sudor de la chamba en las telenovelas”, un predial del casi 30 mil dólares anuales, la esposa del presidente de México, antecedentes de otro conflicto de intereses con el tema de la casa blanca de las Lomas y, para don Enrique, todo queda en “una calumnia” y sanseacabó, nada más que aclarar.
Por las noches, insomne, Peña debe preguntarse: ¿Por qué estos nacos asalariados no me admiran si les hice sus reformas estructurales para que lean más de tres libros en la vida y tengan gasolina bara-bara para “la nave” ¡Carajo! sí yo los quiero hacer gente.
Que le responda el Todopoderoso o Freud…porque la respuesta en las urnas está “cantada”.
