
Cuando rompimos el pilar…doña Blanca murió aplastada
El pasado miércoles, el gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, acompañado de Ricardo Anaya, presidente del CEN panista y de Santiago Creel, distinguido integrante de la cúpula blanquiazul, se apersonaron en la sede del Congreso local para ofrecer una conferencia de prensa.
El motivo del evento fue cuestionar las pretensiones del gobernador en turno para impulsar una serie de iniciativas que, de aprobarse, serían una “camisa de fuerza” para la siguiente administración que impediría castigar sonados casos de corrupción.
“Coincidentemente” aparecieron por el rumbo las huestes de los 400 Pueblos, enemigos jurados de Yunes Linares y, como era de esperarse, las cosas acabaron en un zafarrancho.
Los comentócratas políticamente correctos cuestionaron a los azules por provocar a los manifestantes, señalan: pudieron salir por la puerta de atrás y sanseacabó.
A ello, Yunes le respondió al periodista Ciro Gómez Leyva: “si hubiera salido por la puerta de atrás, no tendría derecho a gobernar al pueblo veracruzano, tengo dignidad y valor”.
De entrada podríamos decir que son las valentonadas de un cruzado pasado de moda, pero ¿Por qué no recurrimos al análisis comparado?
En mayo de 2012, Enrique Peña Nieto acudió como candidato a la universidad Iberoamericana campus Santa Fe y cuando el auditorio repleto cuestionaba sus respuestas por la represión en Atenco, la charla terminó, no obstante, los estudiantes lo acosaron por los pasillos, sin ladrillos en la mano, por lo que el mexiquense se refugió en los sanitarios.
¿Cómo es recordado y definido Peña desde aquel día?...como un político temeroso que solo se desenvuelve pleno en su zona de confort.
Carajo, al final del día los gobernantes son humanos y como tales, tienen su manera de encarar los problemas: tomando el toro por los cuernos o metiendo la cabeza en el agujero.
¡Claro que no tenían que salir por la puerta de atrás!, una cosa es que intenten humillarnos y otra que nos dejemos.
Y sí, mata un perro y te dicen mataperros.
Posdata: las bravuconadas de unos se alimentan del miedo de otros.
