La tardía defensa mediática de “los porkys”

La tardía defensa mediática de “los porkys”

 


En los medios, ahora en las redes sociales, el tiempo no se mide con un reloj, sino con el sentido de la oportunidad

El lunes pasado, a solicitud expresa de Ciro Gómez Leyva, el padre de Diego Cruz, Héctor, aceptó dar una entrevista en el programa radiofónico del citado periodista.

Palabras más, palabras menos, lo sustancial de las afirmaciones del señor Cruz fue que su hijo no violó a Daphne y que el video donde los cuatro implicados pedían disculpas estaba editado, además de que el padre de la agredida, Javier Hernández, se había presentado armado al encuentro y con actitud en extremo violenta, por lo tanto, fueron amenazados para decir lo que dijeron.

Ayer viernes, la madre de Gerardo Rodríguez (quien quedó librado de las órdenes de aprehensión), Rocío Acosta, señaló en una misiva que hizo pública, que la gran Corte (medios y redes sociales) había hecho un juicio sumario en contra de su hijo, acusándolo de ser un violador tumultuario, imputa a Javier Hernández de ser un irresponsable porque permitió que su hija llegara golpeada a casa y no actuó en consecuencia, remata con un: “Y a ti Daphne, que Dios te perdone, porque el silencio también es cómplice de las canalladas”

Es inobjetable el derecho de ambos padres a defender a sus vástagos, sin embargo, la tardanza en dicha acción (sin lógica aparente), motiva una serie de preguntas.

La acusación que fue lanzada sobre sus hijos no se trató del robo de “gansitos y frutsis” en un Oxxo, es un delito muy grave ¿por qué tardaron semanas en salir a exponer su versión?

Si el padre de Daphne los amenazó con una pistola ¿por qué no lo denunciaron ante las autoridades? ¿por qué siguieron reuniéndose con Javier Hernández?

Si son cuatro los mencionados como presuntos perpetradores del crimen ¿por qué no instrumentaron una defensa mediática en común tal como lo hicieron ante la Fiscalía? ¿cada uno tiene su “verdad”?

¿Por qué los padres de los otros dos jóvenes siguen sin dar sus argumentos?

Si la señora Acosta desea “que Dios perdone (a Daphne), porque el silencio también es cómplice de las canalladas” ¿por qué, si sabía que su hijo era inocente pero que sus amigos era presuntos responsables, como concluyen las autoridades, guardó silencio?, o en su defecto, si tiene otra información ¿por qué no salió a cuestionar a la agraviada?

Ese silencio cómplice, señora Acosta ¿no es una canallada?

¿Acaso los padres de los implicados apostaron a que el fallo de las autoridades les sería favorable y por eso se mantuvieron al margen de medios y redes sociales?

Aquí dejamos los cuestionamientos, dudas elementales, no confundir con “linchamiento”.

La Fiscalía ya procedió (ojo, no los medios ni las redes sociales), que cada quien asuma sus responsabilidades.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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