
Era una reina del sur disfuncional, siempre vivió “norteada”
En menudo berenjenal se encuentra metida la actriz Kate del Castillo, quien ya fue llamada formalmente por la PGR a declarar en calidad de testigo, por las conversaciones que sostuvo por el chat de BlackBerry con el capo Joaquín Guzmán Loera, además de los encuentros personales que tuvo con el mismo.
El quid de la cuestión radica en saber si la señorita del Castillo recibió dinero del narcotraficante para invertirlo y sí, también, le fueron financiados los viajes que realizó en vuelo privado para sus citas con el sinaloense, de haber sido así, la ex estrella del canal de las estrellas, se podría encontrar en un fuerte problema legal.
Pero al margen de que esto se compruebe o no, Kate ya sufrió un grave deterioro de su imagen pública por su “amistad peligrosa” con uno de los personajes que, a lo largo del tiempo, se convirtió en el enemigo público número uno del sistema. Sin embargo, hay que admitir que muchos usuarios de las redes sociales han salido en defensa de la mencionada, en virtud de su posición anti sistémica, en este tema, cada quien tiene la última opinión.
Cuesta trabajo suponer que la aspirante a heroína (no nos referimos a la droga, jeje), no haya tenido preciso el potencial lío en el que se estaba metiendo al desarrollar todo este entramado con “El Chapo”, hay quienes sugieren que fue “mal asesorada”, pero ¿qué buscaba la protagonista de la serie “La reina del sur” al vincularse con Guzmán Loera?
En días pasados, a través de su cuenta de twitter, del Castillo señaló que pronto daría conocer su verdad: “Gracias por su apoyo. “Como era de esperarse muchos han decidido manipular la información y fabricar historias para distraernos del verdadero tema. Pronto contaré mi versión”, posteó la involucrada en uno de los más escandalosos affaires de los últimos años.
Lo raro del asunto es la tardanza de la histrionisa para dar a conocer su versión de los hechos, lo que nos hace suponer, que la está construyendo con supervisión de sus abogados para no enredarse más, lo cual, de entrada, nos aleja de la posibilidad de una historia espontanea, será un medido guión televisivo.
En este sentido, no habrá un “culebrón” que haga las delicias del respetable ni que alimente la trama romántica de la “ermoza” que hizo perder la cabeza al famoso traficante de drogas, para nada, seremos testigos de una ardua batalla legal que busque restablecer los tranquilos días de trabajo de la intérprete.
No sabremos de complots para derrocar al sistema, de planes revolucionarios para impulsar la sedición social en aquellos lugares donde la única opción para comer es sembrar mariguana, de acuerdo a lo dicho por don Joaquín al premio Pulitzer en ciernes, Sean Penn.
Es decir, tendremos un final aburrido en el que las cosas se limitarán a decir que Kate estuvo en el lugar equivocado con la persona equivocada y que todo es un borlote para dar circo al ciudadano, eso sí, sin pan. Además, jurará que no lo vuelve a hacer. Para eso me gustaban. Moraleja: sale más productivo casarse con un aspirante a la presidencia…ups.
Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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