
Presciencia, no, no está mal escrito, no nos estamos refiriendo a la presencia, sino a la facultad que tienen las personas para ver hacia adelante; según el diccionario de la RAE la presciencia se refiere al “conocimiento de las cosas futuras”.
Es decir, si Javier Duarte hubiera advertido qué estaba empeñando el futuro de Veracruz con su estrategia financiera de la bursatilización, seguramente hubiera disuadido al entonces gobernador Fidel Herrera para que diera marcha atrás. Pero su falta de presciencia no alcanzaba más que unos cuantos meses, acaso unas semanas. En ese tiempo no se veía como gobernador de Veracruz; en ese tiempo no advertía que los problemas financieros ocasionados por la mentada bursatilización lo habrían de alcanzar. Ahora cada mes las partidas presupuestales son rasuradas, porque los que compraron certificados de esa bursatilización, en los que se empeñaron partidas presupuestales a futuro, deben recibir intereses. Es la bolsa y los dueños de esos certificados reciben mes con mes el dinero que les corresponde. Para colmo en el 2008, de acuerdo con nota del portal De Interés Público: “Se colocaron certificados bursátiles de 199 municipios veracruzanos por concepto de Tenencia Vehicular por mil 200 millones de pesos, se dijo que este mecanismo era una forma de combatir la pobreza y de crear empleos en medio de una crisis mundial”. Es decir, esas participaciones que los municipios esperan con tanta ansiedad también fueron empeñadas.
Muchos analistas, con más presciencia que Javier Duarte, señalaron a tiempo el riesgo de empeñar participaciones federales, sobre todo porque el dinero que se obtuvo con la compra de esos certificados nunca fue utilizado para lo que se debía utilizar. Ese dinero se derrochó, porque para eso era ese dinero, para que Fidel Herrera, “en la plenitud del pinche poder”, hiciera con ese dinero lo que le viniera en gana.
Pero todo eso no lo previó el entonces secretario de Finanzas Javier Duarte, porque entonces sabía que sólo el capricho de Fidel y su perversa intención de perpetuarse lo harían gobernador. Fue secretario de Fidel antes de que éste fuera gobernador, fue su empleado cuando éste fue gobernador, y aun así no tuvo la suficiente presciencia para advertir las intenciones de un sujeto que sólo piensa en el poder, en el dinero y en el daño que sigue causando a Veracruz.
Ahora, la excusa favorita del gobernador Duarte cuando le preguntan por qué anda tan mal su gobierno es: “La administración anterior dejó unas finanzas muy malas”. ¡Pero si él era el secretario de Finanzas!
Apenas, en los últimos días, Javier Duarte está advirtiendo el riesgo que significa que alguno de sus adversarios pueda llegar a ser gobernador. Su semblante lo delata. Pero no es la presciencia la que se lo advierte, es un instinto más básico el que lo pone en alerta: su miedo.
Miguel Ángel Yunes Linares lo ha dejado muy claro, si él o uno de los suyos llega a ser gobernador, Duarte y su runfla de cómplices pisarán la cárcel.
Para muchos, que están sufriendo por los malos manejos financieros, que conocen los despilfarros de los “fidelistas”, que han sido sacados de las oficinas de Finanzas por andar de cobrones, que han sido despedidos de sus empleos porque no hay ni para sueldos, que se han quedado sin medicinas porque no les llegó la pensión, que no tuvieron para pagar la colegiatura porque no les llegó la beca de PRONABES; para muchos veracruzanos que se sienten agraviados por el mal gobierno de Javier Duarte, la sólo posibilidad de ver a los responsables de la debacle financiera en la cárcel, los haría votar por quien se los ofrezca.
Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
