Javier Duarte y su circunstancia

Javier Duarte y su circunstancia

 

“Yo soy yo y mi circunstancia,
y si no la salvo a ella no me salvo yo”
Ortega y Gasset


¿Quién me desmiente? Si Fidel Herrera no hubiese existido, Javier Duarte nunca hubiera sido gobernador de Veracruz. Pero la circunstancia se dio. Fidel Herrera resultó ser una calamidad de la que todavía no nos reponemos. Su gobierno fue devastador, como una inundación que lo arrastra todo. Fidel deterioró, hasta dejarla hecha jirones, la figura del gobernador. Después de Fidel el gobernador ya no es un hombre que administra y busca el bienestar de sus gobernados, ahora el gobernador es un sujeto que busca su propio bienestar y el de los “suyos”.

Ya Miguel Alemán le había hecho mucho daño a esa figura. Alemán nos hizo ver que un gobernador puede ser desentendido de los problemas de sus gobernados, que puede ser apático, distante y hasta discriminador; Miguel Alemán nos enseñó que un gobernador se cansa de serlo.

Pero Fidel nos demostró que un gobernador puede hacer daño, mucho daño a sus gobernados. Fidel se mostró como el padre perverso que puede vender a la hija al bandido, por unas cuantas monedas, para que éste la use y abuse.

Javier Duarte es consecuencia de él. Trabajo le costó quitarse de encima la sombra de él. Quizá por eso, desde hace unos días en unos spots se declara que Veracruz volvió a ser de los veracruzanos, porque mucho tiempo fue de él.

Pero en este momento nuestra circunstancia es Javier Duarte y nosotros somos la circunstancia de él. Duarte está al frente del gobierno de Veracruz y querámoslo o no las decisiones las toma él. Aparentemente las ha estado tomando desde hace tres años y por ello sus decisiones nos han afectado. La trascendencia de sus actos modifica nuestro pensar, nuestro actuar. Somos más felices o más infelices debido a la manera como ha administrado este gobierno. Las personas en el exterior nos miran como nos miran en parte gracias a las cosas que Duarte, como líder, ha hecho.

Un día a un líder Alemán le pareció buena idea acabar con los judíos y durante tres décadas los alemanes tuvieron que cargar con el adjetivo de genocidas. Hace unos años un líder de los Legionarios de Cristo perseverantemente abusó de menores y a la fecha muchos califican a estos religiosos como pederastas.

De no haber rectificado el gobierno de Veracruz en su afán por condenar y encerrar a los tuiteros, considerándolos terroristas, el mundo hubiera pensado que Veracruz era una región de bárbaros.

Somos la circunstancia de Javier Duarte, de un gobernador que no debió serlo. Que fue utilizado por un sujeto sin escrúpulos que pretendía seguir gobernando a través de él. Que hasta hace poco se le aparecía hasta en las fiestas de carnaval; que se entremetía en su vida política y que hasta le compartió sus enemigos y le repartió a sus secuaces.

Hoy los veracruzanos somos la circunstancia de Javier Duarte; lo que él haga nos seguirá afectando; somos su responsabilidad.

El poeta latino Virgilio escribió: trahit sua quemque voluptas, es decir, cada quien tiene su senda, su camino, su inclinación. La senda de Javier Duarte, al menos por los siguientes tres años, debería ser el buen gobierno; su inclinación debería ser hacia los veracruzanos. Pasados tres años ya basta de las ocurrencias y frivolidades, ya basta de escuchar los malos consejos de aquellos que sólo buscan llenar su vientre, ya basta de voceras nocivas y de funcionarios corruptos, ya basta de cerrar los ojos a la realidad, ya basta de cerrar los oídos a la sensatez, ya basta de sólo sentirse gobernador y no serlo, ya basta de poses, de apariencias, ya basta de mascaradas. Es tiempo de que Duarte mire su circunstancia y se decida de una vez por todas a ser lo que la ley dicta, lo que la Constitución obliga, es decir Duarte debe ser ya el gobernador de Veracruz.

De no hacerlo a tiempo, dentro de tres años Javier Duarte deberá enfrentarse a una nueva circunstancia, la historia, que no perdona, lo pondrá en su lugar. Ya Ortega y Gasset lo postuló: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Los veracruzanos somos la circunstancia de Javier Duarte y él es la nuestra. Si tres años no le alcanzaron para entender lo que es gobernar, otros tres tampoco le bastarán.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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