
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de agosto (Al Momento Noticias).- La amenaza del dengue y el chikungunya ha obligado a poner en marcha la creación de un mapa nacional de riesgo sobre dichas plagas, esto será posible gracias a una investigación en el área de geomedicina que efectúan en conjunto la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y la Agencia Espacial Mexicana (AEM).
La aportación de la UASLP será a través del Laboratorio Nacional de Geoprocesamiento de Información Fitosanitaria (LaNGIF) integrado por un equipo de geógrafos que se encargarán de identificar los puntos donde se encuentra el mosquito transmisor en territorio nacional.
El proyecto no es nuevo ya que se viene desarrollando desde el 2010 con un monitoreo vía satélite de zonas marginadas y afectadas, confirmó la coordinadora técnica del LaNGIF-Ciacyt, Guadalupe Galindo Mendoza, en una entrevista para la Agencia Informativa Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Además se trabaja con datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para así determinar zonas específicas donde se encuentran dichos insectos.
En nuestro país el área de mayor afectación por el dengue y chikungunya se encuentran en el sur-sureste principalmente en los estados de Chiapas, Veracruz, Campeche y Tabasco, pero se detectaron casos en Nayarit, San Luis Potosí y algunas zonas de Jalisco.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dengue es una infección transmitida sobre todo por la especie de mosquito hembra Aedes aegypti, en el caso del chikungunya se trata de una enfermedad viral que se transmite por la picadura del mosquito portador del dengue y se caracteriza por dolores articulares lo que representa un problema de salud para el estado mexicano, incrementándose más los casos en temporada de lluvias.
“Sin embargo, no se emiten alertas oportunas porque están afectando muchas zonas de turismo internacional. Estas apariciones en climas desérticos se deben al cambio climático y a la plasticidad y capacidad que tienen los insectos de transformarse y adaptarse. El clima y las temperaturas ya no son una barrera”, dijo Galindo Mendoza.
“Las poblaciones más vulnerables de infección son las que viven en alta marginación, que tienen piso de tierra, sin drenaje y sin agua. El 21 por ciento de nuestra población, aproximadamente cuatro millones de familias, sufre este tipo de carencias”, añadió.
Mediante el uso de diversos recursos tecnológicos como imágenes de satélite, sistemas de información geográfica y teléfonos inteligentes, los investigadores relacionan variables que permiten el desarrollo del mosquito en algún lugar.
“Queremos desarrollar una plataforma en tiempo real con la Agencia Espacial Mexicana dentro del campo de la geomedicina. Con base en análisis de características geográficas, demográficas y sociales en relación con el análisis espacial, se dará seguimiento a estas problemáticas”, puntualizó.
“Además estudiamos las características del paisaje que determinan las invasiones y las enfermedades. Son tres sanidades las que hemos denominado como ‘paisaje epidemiológico’: la salud agrícola, la forestal y la humana”, señaló.
Los investigadores están próximos a crear talleres anticipativos y preventivos en las comunidades afectadas para que conozcan el riesgo del dengue y del chicungunya de esa forma se reduciría significativamente el riesgo a la salud.
AMN.MX/fh
