
Aunque la diálisis es una opción eficaz, estar en estos tratamientos por mucho tiempo puede afectar el resultado de un trasplante de riñón
CIUDAD DE MÉXICO, 9 de marzo .- La mejor opción para las personas que requieren de un trasplante de riñón es la donación de órganos de pacientes vivos, pues se reduce el tiempo de espera si fuera trasplante cadavérico, aseguró el doctor del Hospital Metodista de Houston, Richard Knight.
Mediante un comunicado, el cirujano especialista en trasplantes de riñón refirió que “en ocasiones los pacientes pueden llegar a esperar largos períodos de tiempo por un riñón nuevo, situación que llega a causar extrema ansiedad y estrés”.
De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), en México existen 20 mil 352 personas que se encuentran en la lista de espera para recibir cualquier tipo de trasplante, de las cuales 12 mil 411 esperan uno de riñón.
Knight destacó que el riñón de un donante vivo puede durar de 12 a 20 años en condiciones sanas, mientras que la esperanza del riñón de una persona fallecida es de ocho a 12 años.
Compartió que antes de convertirse en donador vivo, la persona es sometida a un estudio previo que permite a los doctores conocer su historial médico y su funcionamiento renal para asegurar un mayor periodo de vida del receptor.
“En los casos de donación de riñón en vida, se extrae el órgano, se lleva a la sala de operaciones próxima, y después de realizar todos sus preparativos, se trasplanta en el paciente receptor, de tal forma que las posibilidades de daño al riñón a trasplantar son relativamente bajas”, subrayó el especialista.
“Si se trata de una persona saludable, la vida con un solo riñón es segura, una vez pasada la operación y el proceso de curación, regresan a su vida normal. No quiere decir que no pueden llegar a surgir problemas renales en el futuro, sin embargo, donar un riñón no es motivo para desarrollar problemas posteriores en la vida”, añadió.
Kmignt explicó que cuando un paciente está a la espera de recibir un trasplante se somete a terapias sustitutivas a base de diálisis en sus distintas modalidades para ayudar al riñón defectuoso a realizar las funciones de uno sano, gracias a esto se puede eliminar el exceso de sales y agua del cuerpo, mantener los niveles adecuados de potasio, sodio y bicarbonato y ayudar a regular la presión sanguínea del cuerpo.
Sin embargo, aunque la diálisis es una opción eficaz, estar en estos tratamientos por mucho tiempo puede afectar el resultado de un trasplante de riñón, sostuvo el especialista.
“Es totalmente posible llevar una vida perfectamente normal con un solo riñón, y en la mayoría de los casos, los seres queridos están más que dispuestos a dar esa oportunidad de vida donando su riñón”, manifestó Knight.
En 2015 se registraron un total de dos mil 770 trasplantes de riñón, en lo que va de 2016, se tiene registro de 354 trasplantes, siendo la gran mayoría de donador cadavérico.
Resaltó que la cantidad de trasplantes realizados no sobrepasa diez por ciento de las personas que integran la lista de espera, “por lo que muchas de ellas lamentable fallecerán antes de recibir el trasplante que requieren”.
AMN.MX/fh/bhr
