El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) considera que los embarazos en adolescentes y niñas son un problema de salud que perpetúa la desigualdad de oportunidades de educación y económicas para las niñas y jóvenes.
El informe del UNFPA hace un llamado para implementar estrategias conjuntas de prevención y mitigación de la violencia de género y sexual, principalmente durante la pandemia a fin de reducir y erradicar los embarazos tempranos.
El acceso a servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes es crucial para prevenir los embarazos en este grupo de edad. Al respecto, Yolanda Varela, directora de Planificación Familiar del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, aseguró que “los servicios de salud a las niñas y adolescentes es una prioridad en las políticas públicas”. Además, en el marco de la pandemia, el sistema de salud impulsó una serie de estrategias y recomendaciones para asegurar la salud sexual y reproductiva hacia las y los jóvenes.
Es primordial garantizar que las y los adolescentes tengan información suficiente y adecuada de las herramientas para acceder a un servicio de salud de calidad, incluso en situaciones de emergencia.
A su vez María Antonieta Alcalde, directora de IPAS México, mencionó la perspectiva de la sociedad civil en el tema de los embarazos en adolescentes bajo los compromisos establecidos en el Consenso de Montevideo y los Acuerdos de Nairobi, enfatizando que la inversión en la educación integral en sexualidad y el acceso a servicios de salud amigables para adolescentes, son acciones estratégicas para mejorar y cerrar brechas desigualitarias en cuestiones educativas y económicas.
En el panel a distancia, se contó con la participación de Federico Tobar, Asesor en Aseguramiento de Insumos de Salud Sexual y Reproductiva de la Oficina Regional para América Latina y El Caribe del UNFPA, quien concluyó que en México la brecha de desigualdad más significativa entre las mujeres que fueron madres en edades tempranas y quienes lo fueron en la edad adulta, es la brecha educativa. Por lo que invertir en la prevención de estos embarazos será de beneficio para las niñas, adolescentes y la comunidad.
Prevenir que una niña o una adolescente se embarace es una cuestión de derechos humanos y es la llave para acceder a otros, como el derecho a la salud, a la educación y a tener un trabajo digno y adecuado. Las personas adolescentes y jóvenes representan el presente y el futuro de cualquier sociedad. En la medida que este segmento de la población obtenga mayores oportunidades para su inserción económica y social, se espera un mundo más próspero. (SemMéxico)
AM.MX/fm
