
Lo cuenta el periodista Raymundo Jiménez en su columna “Al pie de la letra” de hoy, la cual, por cierto, intitula: “Ex rectores porros”…nomás chequen la información:
“No transcurrió ni siquiera un mes de su sorpresivo descarte como aspirante a la Rectoría de la Universidad Veracruzana cuando el doctor Víctor Arredondo Álvarez dejó ver nuevamente el “monstruo” que siempre ha llevado dentro, decepcionando y dejando mal parados a quienes habían promovido su candidatura por considerarlo como “el mejor prospecto” para suceder al rector Raúl Arias Lovillo antes de que los ocho miembros de la H. Junta de Gobierno de la UV lo excluyeran a mediados de agosto de la sucesión rectoral. Y es que se ha corroborado que hace poco más de un par de semanas, en un privado de un famoso restaurante de mariscos de la vecina ciudad de Coatepec, Arredondo y otro ex rector, Rafael Hernández Villalpando, le habrían tendido una celada al contador público Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez, quien al igual que ambos también ocupó la Rectoría de la UV pero durante la administración del gobernador Agustín Acosta Lagunes a mediados de la década de los ochentas”
La columna prosigue con otro tipo de datos, pero al final, en el restaurante de Coatepec, esto habría pasado, en virtud de que Arredondo se sintió “traicionado” por Aguirre: “donde el ex rector Aguirre habría sido “descontado” con un duro golpe en la cara por Arredondo quien previamente se había encerrado en el sanitario del salón privado (¿qué haría?). Olvera habría terminado en el hospital, mientras que al contador Aguirre le tiraron dos dientes postizos y sus anteojos le fueron triturados en el piso por un regordete notario público de Coatepec, operador incondicional de Arredondo. Al verse apabullado y en clara desventaja, el funcionario de la PGJE quiso salir del cuarto del restaurante pero el chofer del cordobés habría bloqueado la única puerta”

