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Como cada año a nivel nacional, en la capital de Veracruz se llevó a cabo la marcha para conmemorar la matanza del 2 de octubre, sin embargo, con par de adherentes fundamentales: las protestas contra Enrique Peña Nieto y la Reforma Laboral.
La movilización se inició en la facultad de Humanidades de la UV y se dirigió a la facultad de Economía, posteriormente caminaron hacia la zona de la rectoría, con el afán de sumar más manifestantes a su causa. Al final el contingente llegó a la Plaza Lerdo, frente al Palacio de Gobierno y la lluvia los obligó a disolverse, se calcula que fueron alrededor de 300 los participantes en el evento.
Hasta aquí todo pareciera normal, el asunto es que a su paso por las calles, mostraron una actitud muy beligerante, hicieron pintas en las vidrieras de negocios y bancos, en la sede del PRI también dieron rienda suelta al grafiti y el colmo fue que en una tienda de conveniencia (OXXO), se metieron a tomar bebidas y comida chatarra, por la cual no pagaron ningún importe.
Aunque la cuestión puede ser considerada “menor”, en realidad estos actos no abonan a la causa de los movilizados y los deja muy mal parados, dando pie a que la población, en general, los repudie.
Obviamente el rector de la UV “deslindó” a la institución (nunca supimos que nadie responsabilizara a la Universidad, fue una cuestión de protagonismo) de los hechos y las autoridades estatales abrieron una línea telefónica de atención, a los posibles quejosos por estos actos.
Así las cosas, al caos vial en una ciudad de por si conflictiva, habrá que agregar el hurto (aunque sea mínimo) a la referida tienda, además de las pintas que alguien tendrá que borrar.
En términos OBJETIVOS, al igual que los huevazos, estas conductas poco aportan a las causas que dicen defender los movilizados…mis chavos, es hora de que replanteen su estrategia y si no, pues asuman las consecuencias de los ataques mediáticos, así de sencillo.

