01/X/12.- en días pasados se dijo que Andrés Timoteo, columnista de NOTIVER, además de corresponsal en Veracruz de La Jornada, se había auto exiliado en París, Francia, ante una serie de amenazas que ponían en riesgo su integridad física. Sin embargo, faltaba conocer su versión. Este día, NOTIVER publica el Texto Irreverente de Timoteo y esto es parte de lo que nos cuenta:
A LA DISTANCIA
Los lectores, que son el pilar de todo medio informativo y de todo periodista, merecen respeto y por eso hoy reanudo los textos irreverentes informándoles sobre mi situación tras dos semanas de ausencia -y a la vez, ofrezco una disculpa por escribir en primera persona pero el caso lo amerita-.
Sin abundar en detalles porque las condiciones lo impiden, mi salida de México obedeció al contexto de inseguridad que se vive, especialmente en Veracruz que está convertido en tierra inhóspita para el libre ejercicio periodístico. No estoy becado por ninguna institución gubernamental ni de México ni del extranjero sino que sobrevivo por mi cuenta como cualquier otro migrantes latinoamericano en Europa.
El gobierno de Francia -cuyos diplomáticos tienen una radiografía extraordinariamente exacta de lo que sucede en Veracruz- generosamente me abrió las puertas de su país y fui recibido con amabilidad. A la par, tres organizaciones: Reporteros Sin Fronteras (RSF), la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Prensa (WAN-IFRA, por sus siglas en inglés) y el Centro Doha para la Libertad de Medios, con sede en el reino de Qatar, formaron un frente para arropar mi traslado al viejo continente.
A estas agrupaciones, y primordialmente a los amigos Balbina Flores, Margriet Zoethout, Benoît Hervieu y Rodrigo Bonilla que han caminado a mi lado en estas semanas, les agradezco profundamente su apoyo y acompañamiento. También agradezco a mis casas editoriales Notiver, La Jornada y El Buen Tono el respaldo que me brindaron para salvaguardar mi integridad. No me separo de ellos ni de sus lectores pues, a la distancia, nos reencontramos en estas trincheras.
Los tres periódicos son eso exactamente: mis casas, un espacio familiar donde encontré refugio cuando fue necesario y en el momento que ya no se pudo garantizar el resguardo, se me permitió emprender el éxodo sin dejar de apoyarme desde la lejanía.
Fuente: notiver.com.mx

