
En tremendo berenjenal se metió Andrés Manuel López Obrador con las declaraciones que hizo en el puerto de Veracruz. Ya lo dijimos e insistimos: el tabasqueño está acostumbrado a señalar pero no a que lo acusen, por ello, el gancho al hígado que le propinó Miguel Ángel Yunes Linares fue certero.
El periodista Andrés Timoteo en su columna Texto Irreverente analiza el asunto:
“Y como se dijo en el texto anterior, el que tiene más que ganar y poco que perder en el agarrón mediático es el gobernador Yunes Linares, quien abrió un intersticio –al menos sembró la duda- en el escudo de honestidad de López Obrador, y el mismo fue aprovechado por todos los malquerientes del tabasqueño a nivel nacional, quienes también se montaron a la disputa iniciada en Veracruz. Ayer, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) informó que abrió una investigación por el probable desvío de recursos públicos de parte del gobierno de Javier Duarte para financiar al Morena. Eso es noticia vieja en Veracruz, se supo desde el primer semestre del año pasado, durante la campaña electoral, y el responsable de “maicear” a los morenos fue el secretario del Trabajo, Gabriel Deantes. El mismo Deantes Ramos –primo del vocero duartista Alberto Silva y compadre de la otra exvocera María Gina Domínguez- lo confesó en un audio que la administración de Duarte se iba a “pegar, a aliarse un poquito y darle posiciones a Morena en el acuerdo con Andrés Manuel (López Obrador)”. También eso fue confirmado por el propio candidato a la gubernatura, Héctor Yunes Landa, el más afectado por la alianza PRIMOR (PRI-Morena) y el respaldo al candidato morenista, Cuitláhuac García Jiménez. Todo lo anterior hace deducir que la detención de Gabriel Deantes ya se convirtió en una prioridad para el gobierno de Yunes Linares. Le es urgente llevar a Deantes a una celda en Pacho Viejo y someterlo a interrogatorio para que hable de los pormenores de ese acuerdo que suscribió el prófugo Duarte con la gente de Morena, como sucedió en su momento con Arturo Bermúdez. La clave para asestar un golpe mortal a López Obrador se llama Gabriel Deantes y a nadie extrañe que la Procuraduría General de la República (PGR) llegue a reclamarlo, aludiendo materia federal por la indagatoria que ya abrió la Fepade. Por si fuera poco, Yunes Linares deslizó ayer en una entrevista que le hicieron en una radiodifusora de la Ciudad de México que posee más información “kryptonita” –así la describió- contra el tabasqueño. “Tengo documentadas más cosas que me voy a reservar”, dijo. ¿Tienes más que estas dos cosas (la grabación de Deantes y los acuerdos de la presa Yuribia)?, le cuestionó el entrevistador. “Así es”, lo recalcó sin soltar más. Así, el pleito va para largo y con extensión obligatoria hacia la carrera presidencial del 2018”.
Fuente: notiver.com.mx

