El vocero de Javier Duarte le ‘juega las contras’

El vocero de Javier Duarte le ‘juega las contras’
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Ya sabemos que en la política la forma es fondo, por ello lo que comentó el experimentado periodista Arturo Reyes Isidoro en su columna Prosa a Prisa de este día tiene mucho sentido, chequen el fragmento correspondiente:

Silva rebasa a Duarte; rompe regla de oro política no escrita

Por lo que se advierte, es un sálvese quien pueda.

El jueves, con motivo de la visita del presidente Enrique Peña Nieto a la Heroica Escuela Naval de Antón Lizardo, el Coordinador General de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, faltó a una de las más elementales reglas de oro no escritas de la política: la de que al jefe nunca se le rebasa, ni por la izquierda ni por la derecha, ni por arriba ni por abajo.

Ya es más que conocido el desdén que el gobernador Javier Duarte de Ochoa sufrió por parte del presidente Enrique Peña Nieto, y se vio que por más que su equipo de prensa buscó una foto donde se les viera saludándose, no hubo una sola porque no se permitió nunca la oportunidad para que ocurriera, ya que el inquilino de Los Pinos no lo autorizó.

Por eso extrañó que no obstante que el detalle no pasó inadvertido para los enviados de los diarios de la ciudad de México que lo resaltaron en seguida, y para los activos críticos de las redes sociales, Silva de pronto, ¡zas!, tuiteó una gráfica donde, a él sí, se le ve recibiendo el saludo de Peña Nieto, con lo que más se remarcó la diferencia en el trato que recibió su jefe por parte del Tlatoani.

¿Eran tantas las ganas de promocionarse que no le importó que con su foto opacara al propio gobernador, su amigo, quien lo hizo alcalde, diputado federal, Coordinador de Comunicación Social e intentó por todos los medios hacerlo candidato a gobernador y llevarlo a la gubernatura?

¿Por qué festinar una imagen personal en la que se ve con el mismo personaje que maltrató a su jefe político, así sea el propio Presidente? ¿Dónde quedó la sensibilidad política, el espíritu de solidaridad, el compañerismo de equipo, el respeto y la consideración al amigo, la observancia a las leyes no escritas de la política?

La prudencia política indicaba que lo indicado era que hubiera guardado la foto para exhibirla en mejor ocasión, pero no precisamente cuando a su jefe y amigo –se supone– se le desdeñaba públicamente y ya en la prensa digital y en las redes era motivo de críticas; cuando sangraba por la herida y era como echarle sal.

¿Para qué presumir que él sí “las puede” y su amigo y jefe no? ¿Es que ya hay desesperación y se trata de agarrar el primer salvavidas qua aparezca aunque para alcanzarlo se pase por encima del hombre que le ha dado todo política y económicamente en Veracruz? ¿Para qué filtrar que el Presidente le dijo que se verán la próxima semana cuando el otro está en plena desgracia y ni siquiera lo quiso saludar durante su visita?

Don Jesús Reyes Heroles, tuxpeño como Silva, nunca hubiera hecho eso. Claro, Silva no es Reyes Heroles. Duarte, quién lo duda, ahora sí, se ha quedado solo, completamente solo. Ni el mismo jueves, ni el viernes ni el sábado, nadie, absolutamente nadie de sus amigos, si es que le quedan, a nadie de los que ha beneficiado política y económicamente tuvieron algún gesto para desagraviarlo.