Swingers, fantasía de un juego sexual

Swingers, fantasía de un juego sexual

 

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de septiembre (Al Momento Noticias).- El intercambio de parejas, también denominada “swinger” es una modalidad de sexo en grupo. En las últimas décadas ha tomado un gran impulso, y así es como en casi todas las ciudades grandes e intermedias encontramos bares o discotecas para parejas que quieren conocer a otras parejas buscando cumplir esta fantasía. También han proliferado los sitios de internet donde se pueden encontrar con facilidad.

La fantasía de ver a nuestra pareja con otra persona, o que tu pareja te vea a ti en un juego sexual con alguien más, es bastante frecuente. Pero el paso a la práctica propiamente dicho no es tan común, más allá de que hoy en día el tema se puede conversar con más apertura y ya no es considerado en la mayoría de los casos como una “perversión”.

La esencia del “swinger” es compartir a la pareja estable, no a alguien con quien se tiene una relación circunstancial. Resulta excitante observar el goce de él o de ella, con alguien que puede ser desconocido… o no. Y ese encuentro es puramente sexual, queda prohibido el acercamiento romántico o amoroso.

Algunas personas opinan que si realmente amas a alguien, entonces no vas a realizar este tipo de intercambio. Pero quienes practican el swinger lo viven como un acto desprovisto de egoísmo. Consideran que el deseo no se mantiene ligado a la pareja con exclusividad, y una forma de expresar esa libertad es mediante una sexualidad que va más allá de los dos, pero a la vez permanece de alguna manera bajo su control.

Considerando que cada vez más parejas juegan con esta fantasía y piensan en la posibilidad de su concreción, es importante considerar: Tiene que haber un acuerdo sincero entre ambos, un verdadero convencimiento, y no acceder por presión externa. Además deben ser conscientes de que la escena imaginaria de la fantasía puede ser muy excitante… pero en la realidad no necesariamente ocurren esas sensaciones eróticas, y es posible que surjan emociones como los celos, la angustia, la envidia, la culpa…, por ejemplo que uno de los dos disfrute poco y el otro mucho.

Es fundamental también que tengan reglas claras, y códigos que indiquen cómo van a actuar, “por ejemplo retirándose” cuando ocurran determinadas cosas. Y siempre es bueno ir acercándose gradualmente a la realización de la fantasía: conocer el ambiente, ir a un bar, presenciar un intercambio.

Todo esto es sólo para no correr el riesgo de pasar un mal momento o incluso de dañar tu relación de manera irreparable. La práctica del swinger no es buena ni mala de por sí, simplemente es para algunas parejas y no para otras.

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