La obscuridad más negra

La calle vacía parece mucho más amplia por el terso azabache del asfalto nuevo aun sin delinear los carriles. El viento frío envuelve mis pensamientos haciendo más nítida la percepción de mis sentidos. El olor del jazmín parece más moderado que otras veces, no obstante al inhalarlo me genera el mismo placer de cada encuentro con mi eterna planta que me ve y me despide en el instante de una zancada. Conforme avanzo vuelan mis pensamientos pasando de lo pragmático a lo mágico en una catarsis que solo la adrenalina puede lograr, empiezo a disfrutar de la vida en cada bocanada de aire que inhalo hasta llegar frente al mar y miro el horizonte sin distinguir los tres elementos del universo, un fondo obscuro que no me gusta  llena mi campo. Las dunas sobre el pavimento es el vestigio de una tormenta que pasó o presagio de la que viene, es la obscuridad más negra que no me gusta y trato de salir de ella, mientras más corro más me envuelve su manto. De cara a barlovento la arena obliga a voltear el rostro para ceñir con dignidad el lóbrego tul. La oscuridad más negra antecede la luz.
José Carbente