Mi hija goza de buena salud y una de sus tías decidió tomar el lugar del acompañante argumentando que se encontraba “en forma” para la caminata, sin embargo poco a poco se fueron rezagando, hasta que llegaron a la meta ¡En el último sitio! A veces pensamos que estamos bien, pero al enfrentar una prueba, es fácil tambalearse y desear escapar, salirse del camino y renunciar a la meta.
Es preocupante ver el índice de deserción escolar en nuestro país, en el reciente informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) titulado “Panorama de la educación 2013” México ocupa el primer lugar de desertores escolares entre los 15 y 18 años. Y el tercer lugar entre las naciones con mayor población juvenil que no estudia ni trabaja, con una cifra de 7 millones 337 mil 520 jóvenes.
Al parecer la educación y la salud se encuentran ligadas de alguna forma, ya que la OCDE por primera vez incluye 2 problemas sociales relacionados con el tema: La obesidad y el tabaquismo, como variables a considerar.
Una actitud mental positiva puede ayudar
Cuando mi hija y su tía se vieron rebasadas por los demás participantes decidieron simplemente seguir adelante, disfrutar el momento, obedecer las reglas. En realidad disfrutaron del ejercicio, del recorrido, poniendo su entusiasmo y alegría en cada paso que daban y manteniendo con firmeza la idea de llegar hasta el final. Claro que hubo pensamientos para no continuar, para renunciar y desistir de su propósito, pero mantuvieron la idea clara de vivir el momento y seguir adelante.
Escapando
En ocasiones uno puede sentirse igual que ellas aquel día, rebasadas por las circunstancias y rezagadas, tentadas a hacer trampa y salir del camino. Comparativamente vemos a jóvenes que caen en la tentación, buscan dinero fácil y caen en problemas como el tabaquismo y la obesidad. Parece mejor sanar el pensamiento, sobreponerse y seguir en la carrera.
Recompensa
Al final de la competencia empezó la premiación. Llamaron a los del tercer sitio, luego al segundo y finalmente a los ganadores. Ahí sucedió lo inesperado, mi hija y su tía escucharon sus nombres.
La directora escolar dijo: Aquí tenemos 2 participantes que llegaron en el último sitio en la caminata, pero en los deportes lo principal es competir y ellas lo hicieron con mucho entusiasmo. Siguieron todas las reglas y los jueces en el camino les dieron su mejor puntaje, por lo que por su desempeño y obediencia obtuvieron la máxima calificación, ¡Felicidades!
Aquel día en la familia aprendimos la importancia de obedecer, de no desistir y no caer en tentaciones que afecten la salud. Nos dimos cuenta que al seguir las reglas podemos ser premiados, así como al seguir los mandamientos Dios nos da sus recompensas. Todo lo que tenemos que hacer es vivir el momento y con entusiasmo seguir adelante.
* Arturo Gudiño Chong es Comité de publicación para la Ciencia Cristiana en México.
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