Cómo Desconectarte de Pensamientos Negativos
Imagina una mujer esperando a su novio en un restaurante. Media hora después, él aún no llega y su celular está apagado. Si ella es pesimista, imaginará lo peor – “Que los hombres son todos iguales… Que mejor sola que mal acompañada, etc.” Cuando él aparezca, ella estará tan nerviosa que ni siquiera oirá la justificación de su retraso. Se levantará, lanzará una serie de improperios y se irá sintiéndose la más infeliz del mundo. Este ejemplo es usado por Linda Spangle en uno de sus discursos sobre el crecimiento personal para mostrar como una misma escena, protagonizada por alguien capaz de controlar sus emociones y sus pensamientos negativos, tendría un final muy diferente. Quien sabe si el novio estuviese atrasado porque su jefe lo llamó a última hora para anunciarle un ascenso… la cena se hubiese transformado en una celebración. Desesperarse no resuelve nada. Ante un problema, la salida está en serenarse para buscar una solución eficaz.
De la misma manera que pensamientos negativos atraen acontecimientos negativos, también podemos atraer la alegría y éxito si alimentamos nuestro optimismo. Somos seres hechos de vibraciones y por lo tanto, emitimos energía. Esa energía vibra en diferentes frecuencias y se une a personas o acontecimientos que están en la misma sintonía. Por lo tanto, “Pensamientos Positivos ATRAEN Cosas Positivas”. A la inversa, si nuestra antena está en una frecuencia adversa vamos captar la energía negativa de las personas y los ambientes.
Lo que nos torna vulnerables son emociones como el miedo, la envidia, rabia, culpa y deseo de venganza. Además de mantener las distancias, es importante cultivar posturas y hábitos positivos, como la alegría, la meditación, la organización. Un ambiente desequilibrado en todo aspecto, es una representación de mala vibra.
Puede suceder que al igual que con esas preocupaciones, determinados lugares y personas provoquen incomodidad, cansancio, dolor de cabeza y malestar. No significa que te has contaminado con esa negatividad, pero si sientes que llevas un poco de la mala energía del lugar, la idea es contrarrestarla con energías más saludables. Para preservar nuestra buena vibra es preciso crear nuestro campo personal de protección: si sentimos que la mala onda está por apoderarse de nosotros, ataquémosla con ideas o recuerdos felices y ejercitemos sentimientos como la paz, la felicidad y la armonía.
El esfuerzo para mantener una buena actitud es importante para la mente como para la salud física. La ciencia ha comprobado que las emociones negativas causan severas dolencias a nuestro organismo. Esas emociones parten de los pensamientos. Basta con recordar que el estrés o el nerviosismo disminuyen nuestra inmunidad llegando a causar alteraciones de presión y aceleración cardiaca. Para los terapeutas, la satisfacción personal, profesional y amorosa es el mejor antídoto contra la negatividad: Si nos sentimos realizados, transmitimos esa satisfacción hacia otras personas y las recibimos de vuelta.
Qué hacer para mantenernos en sintonía positiva aún en las situaciones negativas:
1. Cultivar pensamientos de alegría, paz, salud y optimismo
2. Visualizar bellas imágenes como un paisaje o gratos momentos con un ser querido
3. Oír una música especial, recitar un mantra (algo como: “Mi Vida es Perfecta y Armoniosa”) meditar o respirar profundamente si tienes estrés
4. Alejarte de reclamos y peleas
5. Verbalizar (o imaginar) las frases de ánimo que te gusten
6. Alejarte de alguien que no te agrada o darte media vuelta cuando una mala vibra empieza a incomodarte
7. Mejorar el autoconocimiento identificando las actitudes y circunstancias que perturban tu bienestar y las emociones asociada a ellas
